Por Javier Vallejo Díaz

El Carnaval de Negros y Blancos lo gozan durante la primera semana de enero en Pasto y la  mayoría de municipios de Nariño; sin embargo,  presenta variantes en sus dinámicas lúdicofolclóricas, como sucede en Buesaco, Los Andes  (Sotomayor), Ipiales y Yacuanquer.

Los buesaqueños presentan tres  eventos: el tradicional desfile y  concurso de los ‘cucuruchos’ del 5  de enero; así mismo, desde el 7 de enero de 1986, ese municipio es anfitrión  del Carnaval de Rojos, y los habitantes  de la vereda Juanambú disfrutan desde  hace más de 20 años con el Carnaval  de Verdes, concebido desde un enfoque ambientalista.

Por su parte, el municipio de Los Andes (Sotomayor) se precia de organizar  desde 1988 El Reinado del Plátano; la  idea de disfrazar a los hombres con apariencia femenina surgió en 1986, y dos  años después se institucionalizó como  evento del Carnaval de Negros y Blancos  de dicho municipio.

Hacia 1965, el entusiasta yacuanquereño Eduardo Insuasty propuso incluir el Reinado de los Feos, como complemento del juego de ‘negritos’ de su municipio. Eduardo Insuasty fue el primer Rey  de los Feos; en esa ocasión vistió un curioso disfraz en la ceremonia de coronación. Héctor Ramos Guerrero describe  a su amigo Eduardo como un dinámico  gestor cultural, dotado de un ameno  sentido del humor, respetado en todos  los círculos sociales de la localidad.  “Don Eduardo aprovechó la ceremonia  de coronación de la Reina del Carnaval  para presentarse con un gracioso disfraz; subió a gatas por las gradas hacia  el proscenio, seguido de un séquito de  personas reconocidas por su ingenuidad y tartamudeo, entre otras la señora  Aura Marina y Jojea, personaje típico  apellidado Jojoa. Además de la corona  don Eduardo lucía un cetro hecho con  un vástago de plátano. El Salón Comunal, contiguo a la escuela urbana resultó  insuficiente para albergar la cantidad de  concurrentes a las dos ceremonias”.

El docente Germán Insuasty, nieto  de Eduardo Insuasty, recuerda que su  abuelo ─ gozaba de buena jocosidad─,  también fue protagonista de aquellos  eventos populares, al atribuirle la iniciativa de escribir y leer irónicos testamentos  que se difundían en la noche del 31 de  diciembre por el altoparlante ubicado sobre el despacho de la alcaldía. Respecto  de la coronación del Rey de Feos Germán relata, “mi abuelo Eduardo preparó  una parodia en la cual incluyó la lectura  de un discurso que fue encomendado  a Jojea, quien simuló leer un pliego de  pergamino, hecho con un rollo de papel  de impresión de una máquina sumadora; por su puesto, a Jojea le fue imposible leerlo, ya que su tartamudeo se lo  impedía. El discurso de la reina lo leía un personaje distinguido del municipio.

A  las ceremonias de coronación de la Reina del Carnaval asistían las personalidades del municipio: Alcalde, Concejales,  Párroco, Comandante de Policía, Virreina y princesas, todos con trajes de gala.  Durante el evento no se lanzaba talco, ni aplicaba cosmético”.

El docente expresa que su abuelo  apenas cursó segundo de primaria, que  ejerció el oficio de la zapatería por mucho  tiempo, pero que su afición por la lectura fue su aliado para acopiar saberes y  conocimiento, que permitieron ocupar los  cargos de concejal, personero municipal  y secretario del juzgado en Barbacoas.

También que estuvo enrolado en  prácticas culturales y recreativas, al  punto que organizó dramas y sainetes,  algunos escritos por él; redactaba memoriales y otros documentos públicos.  Fue bailarín de Calaveras y participó en  presentaciones de carácter socio cultural y comunitario.

En el Carnaval hizo presencia en diferentes modalidades; con Ángel Punchana elaboró una carroza cuyo motivo  central era un helicóptero que montaron  sobre una camioneta. “Mi abuelo le incorporó un motor de trilladora para producir movimiento a la hélice, pero no  se percató que en el interior del motivo  íbamos varios niños, a quienes nos rescataron casi asfixiados por el humo del  motor”, comenta el           profesor Germán.

El concurso del Rey de Feos brindó esparcimiento adicional al juego de  ‘negritos’ del 5 de enero, puesto que no  coronaba al personaje imperfecto o con  defectos físicos notorios; el ‘galán feo’  se caracterizaba por el despliegue de  simpatía, humor y jocosidad en su forma de actuar.