Aracne compite con diseño y calidad, por lo cual se constituye en la Única empresa productora de accesorios de abrigo hechos a mano.

Por: Jackeline López

Tejer, tejer y tejer es la filo sofía y la labor de un grupo representativo de mujeres en Obonuco, Corregimiento de Pasto, donde los sueños los construyen las manos educadas empíricamente, un arte a dos agujas que tradicionalmente se ocultaba en las casas, como una distracción para la mujer ama de casa, donde el más bello trabajo se quedaba sólo para la admiración de esposos, hijos o nietos.

Pero como suele ocurrir en muchas historias fantásticas y reales, hay personas que advierten el talento en cosas sencillas que poseen la maravilla de lo propio y natural. Así son Flor Alba Achicanoy y María Caicedo, dos nariñenses profesionales en las
artes plásticas que, gracias a sus inquietantes espíritus y su inclinación al trabajo social, visualizaron el potencial inmerso en las mujeres que desde años atrás se dedican al tejido manual y decidieron crear un espacio donde se destaque la elaboración de prendas hechas a mano y que, de paso, se le dé a este oficio el estatus que merece por su tradición y calidad. Así nace Aracne.

Aracne es una empresa de tejido manual, integrada por veinte mujeres de todas las edades, amas de casa, jóvenes, adultas mayores, y madres cabezas de familia pertenecientes a estratos 1 y 2, del Corregimiento de Obonuco ubicado en el sur occidente de la ciudad de Pasto. Entre ellas encontramos a Aura Ligia Pizcal, de 64 años de edad, que conoce el oficio del tejido desde lo más arcaico hasta lo más sofisticado. Para ella, Aracne representa un lugar donde, aparte de sentirse bien remunerada y aceptada, es la ventana que ha de mostrar al mundo lo que ella y sus compañeras son capaces de hacer con el movimiento rápido de sus manos y el amor por lo que hacen, es esa la meta que se han propuesto estas luchadoras sin sosiego.

En muchos talleres de artesanía en Nariño y Colombia, la mano de obra no es bien remunerada, pues trabajos, como el de tejer, son vistos como un oficio carente de profundidad y sin darle el valor que se merece, puesto que las máquinas reproducen en mayor cantidad lo que hace un humano, fenómeno que ha ocasionado grandes protestas, millares de desempleados, polémicas y, sobre todo, la frustración y el
remplazo de la humanidad; sin embargo, hay cosas que no se pueden sustituir y que son suigeneris como un producto con la marca Aracne, pues al comprador o compradora se les garantiza que la prenda que llevan es única, cada mujer teje a su propio modo de ver la vida, cada una de ellas tiene su propio mundo y un estado emocional que varía como el de cualquier ser y, por lo tanto, cada abrigo, gorro, bufanda, contiene la esencia de cada una de ellas, porque al tejer escriben                   sus pensamientos.

Flor Alba, Líder del proyecto.

                                                       Gestión y Apoyo

Aracne cuenta con el apoyo de la Oficina de Género de la Alcaldía Municipal de Pasto, mediante charlas dirigidas a procesos de desarrollo personal y compromiso de género, también se brinda acompañamiento y seguimiento sobre las historia de vida en aspectos como las condiciones en las que viven, dificultades socio económicas, edad, y, sobre todo, en la perspectiva de género que muchas veces es errada.

Actualmente, como colectivo de mujeres están vinculadas con la OIT (Organización Internacional del Trabajo) en un proyecto de ingresos para mujeres cabezas de familia y, a través de esta organización, han logrado contactarse con Artesanías de Colombia para optimizar el diseño de sus productos, contar con el punto de vista de una diseñadora de modas para mejorar la vitrina, la imagen corporativa y poder comercializar.En la investigación de mercados llevados a cabo local y nacionalmente en los últimos meses, esta empresa no ha encontrado un par que le compita directamente, a pesar de que el oficio del tejido es usual de muchas mujeres de diferentes clases sociales.

                                            Mientras tejen proyectan sus vidas

La construcción de un lugar donde, además de brindar un empleo sin esclavismo y donde se reivindique el papel de la mujer con las cualidades típicas en ella como lo son las manualidades, implica un esfuerzo enorme, siendo la recompensa gratificante para ellas. Además de recibir un aporte económico, el trabajo no las somete, tampoco están obligadas a cumplir un horario porque tejen en sus casa y disfrutan de esta actividad, de lo contrario nunca abrían aprendido a hacerlo tan bien.

                                          Proyectos para la mujer campesina

“A paso lento pero firme “dice Flor, quien lleva la batuta en este magnífico proceso que tiene dos años y que busca las mejores alternativas que se acoplen a los diferentes papeles que asume la mujer campesina. Una de esa opciones es buscar una red de comercio justo que implica un volumen, para lo cual es necesario crear una red de mujeres que tejan en otros corregimientos, siempre bajo la perspectiva de género, vecindad, solidaridad y confianza.