Los productos derivados del cannabis han venido ganando terreno en el mercado. Nariño se proyecta como un departamento líder en este campo, que según expertos moverá 24.07 billones de dólares al 2025 en el mundo

Numerosos estudios y testimonios hablan de los efectos positivos de la marihuana en pacientes con cáncer, Alzheimer, Esclerosis (lateral y múltiple), Epilepsia y muchas otras enfermedades y padecimientos, entre los que también están ansiedad, depresión, y adicción a drogas sintéticas, alcohol y tabaco.

El último año demostró la confiabilidad de esta proyección, teniendo en cuenta que las ventas de cannabis superaron los USD 15.000 millones a finales de diciembre de 2020, y es que el cambio de legislación en muchos países para facilitar el acceso al uso medicinal, abrió el camino para grandes oportunidades.

Numerosos estudios y testimonios hablan de los efectos positivos de la marihuana en pacientes con cáncer, Alzheimer, Esclerosis (lateral y múltiple), Epilepsia y muchas otras enfermedades y padecimientos, entre los que también están ansiedad, depresión, y adicción a drogas sintéticas, alcohol y tabaco.

Disciplinas como la farmacognosia vegetal y la Fitoterapia se concentran en estudiar los principios activos de las plantas como respuesta a la creciente demanda mundial por nuevas alternativas para la salud. El cannabis se perfiló rápidamente como protagonista entre las más de cinco mil plantas medicinales analizadas, denominadas como drogas vegetales por los efectos que logran. Para que el principio activo constituyente de la droga vegetal produzca los efectos en la salud deseados, debe pasar por una serie de pruebas clínicas, técnicas y científicas.

Colombia avanza a paso lento respecto a otros países de la región, dado que aún existen limitaciones internas para el manejo de la flor y su derivado, sin embargo son cada vez más las zonas que le apuestan al negocio, entre las que por supuesto está Nariño, departamento que recientemente entró a hacer parte del Consejo nacional de cadenas productivas de cannabis medicinal, científico e industrial.

A través de una convocatoria abierta, actores directos e indirectos iniciaron reuniones con el objetivo de que “haya una organización social colectiva, alianzas productivas de integración vertical y horizontal”, así lo explica David Vera, gerente de Hass CBD Nariño, y quien se encargó de hacer esa convocatoria inicial.

Entre las muchas posibilidades medicinales que ofrece el cannabis, la cadena productiva de Nariño apunta a especializarse en cuatro (epilepsia, parálisis cerebral, dolor crónico, y salud mental) con las que ya tienen experiencia en la fundación “Creando Caminos del Sur”, donde acogen a personas de escasos recursos con patologías cuyo tratamiento es de alto costo. Son más de 100 pacientes beneficiados con la línea habilitada en Pasto ante la Secretaría de salud y con el apoyo de una IPS propia. Resaltan entre ellos una niña con parálisis cerebral y varios niños con epilepsia que han tenido “cambios muy positivos. La niña a los tres meses de tratamiento ya se pudo sentar y hacer trazos, cuando la conclusión médica era que nada se podía hacer. Eso motiva mucho a seguir trabajando”, afirma David.

El marco legal que rige el trabajo con el cannabis medicinal es la Ley 811 del 2003, el Decreto 3800 del 2006, y el decreto 1071

Otra de las empresas nariñenses que adelanta procesos de investigación y cultivo de plantas medicinales y cannabis es Nariño Health Garden (perteneciente a la asociación Colombia Health Garden, ubicada en la capital del país), organización que por medio de acuerdos de cooperación y desarrollo de proyectos con Sandaje PR Corp, cuenta con todas las licencias para el cultivo, transformación, investigación y fuente de semilla, alianza cuyo objetivo es el de dinamizar la oferta del Cannabis medicinal en Nariño a través de la Fitoterapia especializada, el ecoturismo, el turismo de salud, la educación, y la protección y conservación del medio ambiente. Además, por decisión voluntaria de la fundadora y CEO de Sandaje la colombo francesa Primavera Trujillo, se destinará una parte de los rendimientos y utilidades a apoyar                   comunidades vulnerables.

Entrar al mercado del cannabis medicinal representa para el departamento beneficios desde varios frentes: desarrollo investigativo y tecnológico, inversión social, reactivación económica, y salud física y mental

Por su parte, el trabajo de la cadena productiva de cannabis medicinal de Nariño también contempla la inclusión para que indígenas, campesinos, y pequeñas empresas puedan vincularse, teniendo siempre como premisa el manejo adecuado de los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente.

El marco legal que rige el trabajo con el cannabis medicinal es la Ley 811 del 2003, el Decreto 3800 del 2006, y el decreto 1071, y es dentro de este que se ha venido desarrollando una hoja de ruta que permita avanzar con temas investigativos, productivos, agroindustriales, de sostenibilidad, así como trabajar con médicos, pacientes, y empresas del sector financiero.

Entrar al mercado del cannabis medicinal representa para el departamento beneficios desde varios frentes: desarrollo investigativo y tecnológico, inversión social, reactivación económica, y salud física y mental, ya que además de servir para el tratamiento de diferentes enfermedades, también ayuda al manejo de una de las afecciones de salud mental más comunes: la depresión y la ansiedad, tal como lo explica David: “las enfermedades también deterioran el estado de ánimo de paciente y familiares, y los problemas emocionales bajan las defensas. Si se nivela el sistema cannabinoide que todos tenemos, hay un mejoramiento del estado de ánimo sin los efectos secundarios que pueden tener los antidepresivos.”

Así, el desarrollo de la industria del cannabis medicinal en Nariño significa grandes posibilidades para beneficio de la economía, el turismo, y la salud. En resumen, este es un proyecto muy saludable para todo y para todos.