“Tener aliados para que el mensaje de protección del recurso hídrico se extienda y podamos sensibilizar a más personas sobre nuestra responsabilidad con el agua, es muy significativo. Con Empopasto hemos concertado un camino de conciencia por el cuidado del medio ambiente”

Para la lideresa de la vereda Alto San Pedro, Milena Chaves, la concertación ha sido, precisamente, la base para que esta comunidad del corregimiento de La Laguna iniciara con la Empresa de Obras Sanitarias de Pasto, Empopasto, a través de la Subgerencia Socio ambiental, la puesta en marcha de un proyecto piloto como parte del programa de Pago por Servicios Ambientales, adelantado por la entidad a         nivel local.

El proyecto se articula con el Plan Nacional de Pago por Servicios Ambientales, reglamentado mediante decreto expedido por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, que determina reconocimientos económicos por parte de los interesados de los servicios ambientales (personas naturales o jurídicas, de naturaleza privada, pública o mixta) a los propietarios de predios, poseedores u ocupantes de buena fe, quienes se comprometen al cumplimiento de acciones de conservación y restauración de áreas de especial interés ecológico.

Aunque se enmarca en una política nacional, Empopasto lidera un concepto particular de trabajo con las comunidades. “Más que un pago económico a la conservación ambiental, creemos que hay que conceptuar al mismo como un acuerdo comunitario e institucional para conservar unas áreas estratégicas que tienen un beneficio común. Es una iniciativa que trabajamos con una clara visión de sostenibilidad apoyados en un modelo asociativo de la comunidad, con la entrega de incentivos ambientales en especie”, afirma el Director Socioambiental de Empopasto, John Alexander Maya.

“Valoramos que toda una comunidad le de tal importancia a la restauración de un ecosistema que ha sido degradado"

La experiencia, focalizada en el páramo de Bordoncillo, inició con el acercamiento a la comunidad de la vereda Alto San Pedro para conocer, en territorio y de la propia voz de sus habitantes, las necesidades e intereses que los motivan en torno a las         causas ambientales.

El proyecto se articula con el Plan Nacional de Pago por Servicios Ambientales, reglamentado mediante decreto expedido por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible

Bordoncillo es considerado como un sistema eco estratégico por su función de regulación climática e hídrica. Es fuente de nacimiento de varias quebradas; algunas de ellas ubicadas en la parte alta de San Pedro que son afluentes del río Pasto, principal abastecedor del acueducto del municipio.

“Cuando Empopasto llegó a la comunidad, dimos a conocer nuestras necesidades y las acciones que ya veníamos implementando. Empopasto no nos impuso un proyecto. Lo armamos entre todos, pues quién más que nosotros para conocer la realidad en las cabeceras donde están los nacimientos del río Pasto”, dice el Presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Alto San Pedro, Segundo Jojoa.

Los espacios de concertación evidenciaron el sentir común de una problemática a causa de la deforestación de las cuencas abastecedoras; situación que, según el Director Sociambiental, involucró a la comunidad de manera decisiva. “Decidieron apostarle a acciones que van en congruencia a la necesidad de conservar el recurso hídrico porque saben que ahí está la sostenibilidad. Los incentivos financieros mal acostumbran a las comunidades que piensan que las acciones de conservación concluyen cuando terminan los recursos. Este, en cambio, es un modelo asociativo con incentivos en especie que agrupará a cinco familias de la vereda”.

De este modo, el proyecto de Pago por Servicios Ambientales adquiere también un enfoque social de fortalecimiento continuo que, finalmente, favorecerá al corregimiento en general.

“Aplaudimos la fortaleza asociativa de este grupo de personas que, además de pensar comunitariamente, tienen un rol muy claro sobre la conservación de nuestros recursos ambientales"

La comunidad de Alto San Pedro prioriza en la conservación y restauración de 74,5 y 2,68 hectáreas, respectivamente, en zonas consideradas áreas de reserva estratégica, lo que contribuirá a la preservación de la cuenca alta del río Pasto. Además, por iniciativa de los mismos lugareños, se implementará un sistema silvopastoril con cercas vivas para el control de la expansión agropecuaria.

“Valoramos que toda una comunidad le de tal importancia a la restauración de un ecosistema que ha sido degradado y, que más allá de una retribución económica efímera, haya elegido la conservación de su hábitat a largo plazo”, sostiene el funcionario de Empopasto.

Fortaleza asociativa: un impulso diferente para el pago por servicios ambientales

La comunidad de Alto San Pedro prioriza en la conservación y restauración de 74,5 y 2,68 hectáreas, respectivamente, en zonas consideradas áreas de reserva estratégica

Con un sentido de bienestar general, la “pequeña asociación” de las cinco familias determinó que como parte de los incentivos se les dotará de tubería para el mejoramiento del acueducto veredal. Aunque serán cinco los representantes de la comunidad quienes estarán al frente de los procesos, la elección beneficiará aproximadamente a 320 familias.

“Decidieron apostarle a acciones que van en congruencia a la necesidad de conservar el recurso hídrico porque saben que ahí está la sostenibilidad"

“No debemos pensar individualmente. Tenemos hijos, nietos y es necesario prepararles las condiciones a futuro. El acueducto es de todos, así que por nuestro desarrollo debemos actuar en colectivo”. El Presidente de la JAC de Alto San Pedro, Segundo Jojoa, comenta el logro como una meta cumplida y de unión de esfuerzos comunitarios e institucionales.

“Empopasto inició el proceso enseñándonos para que podamos tener la capacidad de decisión. Fueron talleres interesantes que, como líderes comunitarios, nos sirven para volvernos multiplicadores. Mi afán es llegar a los estudiantes del colegio del corregimiento para que jóvenes y niños comprendan la necesidad urgente de proteger nuestras fuentes hídricas y aprender cómo hacerlo”, complementa.

Igual concepción motiva a la lideresa Milena Chaves, quien hace más de tres años impulsa acciones ambientalistas a través del grupo “Guardianes del agua”.

“Empopasto nos ha colaborado bastante pues nos presenta un proyecto con el que podemos afianzar el trabajo que adelantamos, enfocado a la conservación del     recurso hídrico”.

“Guardianes” es un colectivo conformado por los dueños de los predios ubicados en la montaña, parte alta del corregimiento, con 30 miembros activos de los cuales 20 son mujeres cabeza de hogar. “Como mujeres tenemos el espíritu de cuidar y proteger a nuestras familias; ese es nuestro estímulo y esencia. Para nosotros es claro el valor del recurso agua y buscamos protegerlo para nuestros hijos”, explica Milena.

La suma de estas experiencias comunitarias en La Laguna, más la iniciativa de sus líderes han sido el insumo de esta prueba piloto en la que Empopasto, Gobernación de Nariño y Patrimonio Natural, son las entidades aliadas en convenio.

Desde la gerencia de Empopasto y el equipo de trabajo de la Subgerencia Socio ambiental Territorial de la empresa, se valora la fortaleza asociativa de este grupo de personas que, además de pensar comunitariamente, tienen un rol muy claro sobre la conservación de los recursos ambientales y naturales que contribuyen a la gestión integral del recurso hídrico. "Este es el inicio de un ejercicio diferente, asociativo y sobre todo sostenible en favor de la comunidad y de nuestras fuentes abastecedoras de agua”, explicó Viviana Cabrera Castillo, Subgerente Socio ambiental y             Territorial de Empopasto.

“Guardianes” es un colectivo conformado por los dueños de los predios ubicados en la montaña, parte alta del corregimiento