La arquitectura religiosa cristiana en el Departamento de Nariño es rica en estilos y procede de diversas épocas. Por ejemplo, hacia el sur se encuentra el Santuario de la Virgen de las Lajas en Ipiales y la iglesia que alberga la Virgen del Rosario de Íles; al norte se ubica la Ermita de Santa María Magdalena en San Lorenzo; al oriente está el Santuario de la Virgen de la Playa en San Pablo y al occidente, el Santuario de la Virgen de la Visitación de Ancuya y la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Sandoná; con un impresionante Cristo tallado en madera por el maestro Alfonso Zambrano, taller pastuso desde el cual sus familiares aún elaboran obras para el Vaticano en Roma y otros lugares del mundo.

Pasto, como ciudad capital de un territorio tradicionalmente católico y de marcada fe, cuenta con un gran número de iglesias distribuidas a corta distancia entre sí, en un valle al pie del Volcán Galeras, amurallado por montañas de una majestuosidad incomparable. Aquí se pueden visitar los templos de San Juan, La Catedral, San Andrés, San Felipe, Cristo Rey, Santiago, La Panadería, Visitandinas y Fátima, junto a las capillas doctrineras que circundan la urbe.

Al interior de los inmuebles católicos que están a lo largo y ancho de Nariño, se disfruta del arte religioso, conformado por pinturas, esculturas, ornamentos y varios elementos de gran valor histórico, estético y simbólico, procedentes de la Península Ibérica, pero que en su mayoría son dignos representantes de la escuela quiteña. Lugares que, asimismo, albergan en su colección, obras realizadas por artistas locales, como los cuadros al óleo que pintó Isaac Santacruz a inicios del siglo XX. En este orden de ideas, es un Departamento mariano donde predomina la advocación a la Inmaculada Concepción, mientras Pasto, además de ella, tiene a la Virgen de las Mercedes como su patrona y gobernadora desde la época de la Colonia.

Toda esta riqueza de construcciones y objetos de culto, se debe a que la ciudad y el
Departamento fue el punto de aproximación de diversas comunidades religiosas, que cumplieron con su labor de cristiandad en éste y otros territorios. Aquí se asentaron o transitaron mercedarios (1575), franciscanos (1562), dominicos (1572), agustinos (1585), concepcionistas (1588), jesuitas (1643), filipenses (1830), maristas (1893), visitandinas (1922), eudistas (1926), franciscanas (1927), carmelitas (1950) y muchas ordenes más 1 , quienes establecieron un estrecho vínculo con los pobladores a nivel cultural, social, político y económico.

Lo anterior converge actualmente, en una importante mixtura de rituales y manifestaciones europeas con expresiones locales indígenas y africanas, ejemplo de ello son las fiestas patronales que vive cada municipio, corregimiento o vereda y, sobre todo, la conmemoración de la Semana Santa, en la que además de las bellas imágenes, con suntuosos vestuarios y elaboradas andas, también cuenta con organizaciones que se acercan a los 300 años de existencia, como es el caso del Santo Sepulcro de Pasto.

1 ALCALDÍA DE PASTO, Anuario Estadístico / Año 2008-2009. Pasto: Visión Creativa, 2010, p. 15.

Tomando como referente la Semana Mayor, en varias parroquias se hacen peregrinaciones, viacrucis y procesiones de cuadros vivos con el protagonismo de los pobladores, se practica el lavatorio de pies, se visitan “monumentos”, se realiza el Descendimiento, se participa de la conmovedora procesión del Viernes Santo y se acompaña a la Dolorosa al día siguiente hasta la Resurrección de Cristo el Domingo.

En la zona andina norte engalanan los desplazamientos las sahumadoras de influencia caucana; por su parte, en el centro y sur, se consumen preparaciones provenientes del Ecuador con sus respectivas variaciones, como la juanesca 2 .
Sobra decir que las celebraciones de mitad de año en honor a San Pedro y San Pablo se mezclan con el Inti Raymi o fiestas indígenas relacionadas con los cultivos y cosechas, como el caso de las Guaguas de Pan, incluso, la población afrocolombiana transformó la solemnidad cristiana para impregnarla del calor de la música, como la que se hace en honor a la Virgen de Atocha en Barbacoas o al Nazareno en Magüí Payán, lo que permitió alcanzar su inclusión en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad UNESCO, a través de las músicas de marimba y cantos tradicionales del Pacífico sur de Colombia y norte del Ecuador.

Con todo, la navidad, engalanada con pesebres, novenas y el paso del niño Jesús de un sitio a otro, sumado a la preparación de empanadas de harina y añejo, champús y buñuelos, al lado de platos navideños, la reunión de la familia y espectaculares alumbrados, dan paso en los Andes nariñenses al fin de año y al Carnaval de Negros y Blancos –patrimonio cultural UNESCO– en época de epifanía 3 y al Carnaval del Fuego en el Pacífico durante las carnestolendas 4 , actos festivos ligados al calendario católico, que también se encuentran mestizados con equinoccios y solsticios.
En definitiva, si quieres vivir una experiencia única y profunda, debes visitar Nariño, territorio mágico donde podrás ver, tocar y sentir la religiosidad desde múltiples perspectivas, siempre acompañada de paisajes sorprendentes y, de habitantes dispuestos a acoger con cariño a los turistas en sus rituales y fiestas.