Figuras en tamo en la tienda del Taller Artesanal Jaramillo.

aciencia. Esa es la palabra que más repite la artesana Aída de la Cruz cuando explica la técnica del enchapado en tamo de trigo. “Aprender requiere mucho tiempo y la mayoría desisten. La gente que sí le gusta puede vivir de esto. Sí se puede. Si de verdad le gusta y es paciente, la persona empieza a pulirse, a mejorar, a hacer nuevos diseños”, dice la artesana, quien ha trabajado esta técnica junto a su esposo, Víctor Jaramillo, desde hace 35 años

El proceso no es sencillo y consta de varias etapas. Por un lado, el tallo del trigo se cosecha a mano, se lo descascara y se lo separa para teñir. El teñido se hace en ollas calientes, en las que el tamo absorbe las anilinas. Después se seca el tallo al aire libre, se lo abre y alisa. Ya lisos, los tallos se pegan sobre un papel muy delgado para facilitar el corte, el cual se hace con un bisturí. De este modo, se extraen los filamentos que se pegarán, uno por uno, formando figuras o tejidos, en la etapa del decorado. Por otro lado está el proceso para elaborar los objetos de madera que se van a enchapar en tamo. En el Taller Artesanal Jaramillo, el taller de Aída y Víctor, trabajan hasta diez familias, algunas de las cuales se dedican exclusivamente a la talla o al torneado de madera. Los objetos que normalmente elaboran son: platos, jarrones, pesebres, separadores de libros, bomboneras, cuadros, vírgenes, campesinas, máscaras, mesas, caballos, gallos, entre otros.

“Los diseños están inspirados en todo lo que es Nariño, en lo que somos nosotros. Por ejemplo, los arabescos son una referencia al carnaval y sus colores. También hacemos paisajes en los que aparecen el volcán Galeras o la laguna de la Cocha. Otro diseño recurrente es el de precolombinos. Tratamos de plasmar la región en cada pieza”, explica de la Cruz. En una entrevista para Artesanías de Colombia, Víctor Jaramillo dice que “a través de una artesanía se puede ver la vida del artesano, una cultura y un pasado”. Quizás, también pudo haber agregado que se puede ver en su esplendor un territorio: aquellos paisajes, personajes y costumbres que aparecen en su obra.