Foto: Manuel Noguera Salas.

Comienza el 2018. Ha pasado el carnaval. Todo, al parecer, vuelve a la normalidad en Pasto y en los demás municipios donde el Carnaval de Negros y Blancos se manifiesta como la máxima fiesta del sur de Colombia. Artistas, cultores, gestores y artesanos  han cumplido.

El mundo mágico del carnaval, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, debe ser cuidado y protegido. Para este propósito, la manifestación cuenta con el Plan Especial de Salvaguardia –PES– que fue aprobado bajo la resolución No. 2055 de 2010 del Ministerio de Cultura.

La trascendente fiesta sigue brillando en las calles gracias a su puesta en escena, a la lúdica, a la demostración del conocimiento artesanal y artístico que adquiere vida durante los primeros días del año donde, en el sur, el mundo está al revés. Sin embargo, es necesario brindar el respaldo que permita, por ejemplo, fortalecer el semillero de los nuevos artistas que se forjan en escenarios como el Carnavalito.

Los niños que se forman en torno al Carnaval deben contar con las herramientas que garanticen el futuro de la manifestación.Dado esto, la Gobernación de Nariño, a través de la Dirección Administrativa de Cultura, destinó recursos por más de 488 millones de pesos en convenio con la Alcaldía de Pasto y Corpocarnaval (que aportan recursos de contrapartida), para desarrollar acciones que mejoren las condiciones de los artistas y la transmisión del conocimiento, promuevan la cultura ciudadana en torno a la protección del Patrimonio y fortalezcan la comunicación del Carnaval, a través de la exploración de narrativas que proyecten la fiesta desde su diversidad e               identidad propia.

Foto: Corpocarnaval / Miguel Garzón.

La inclusión sigue abriéndose camino en el Carnaval. Desde la Secretaría de Equidad de Género e Inclusión Social de la Gobernación de Nariño se impulsó una estrategia para que personas en situación de discapacidad participaran de este carnaval. En el Desfile de la Familia Castañeda se abrió un espacio de sensibilización y visibilización con la participación de 20 personas con discapacidad visual, auditiva, cognitiva y física. La representación del ‘Balcón Florido’ del municipio de Gualmatán fue el tema de esta comparsa. A manera de silleteros de flores, símbolos del territorio, estas personas hablan del Nariño social e inclusivo.

Para este Nuevo Gobierno, la cultura es instrumento de transformación social. Se evidencia así el compromiso de la administración departamental por ser actor responsable de este Carnaval, el cual, le pertenece a Nariño, a Colombia y al                     mundo entero.