Santiago Espinosa Sánchez y Ana Sofía Rivas compartieron su experiencia con la nueva metodología de su colegio.

“Esta es la oportunidad de poner en práctica y materializar nuestras ideas como estudiantes, que más que ideas son sueños de toda una generación y que pasan a ser proyectos cuya realización está en nuestras manos”, Santiago Espinosa, estudiante de grado 9º.

El consejo estudiantil, como todos los elementos que hacen parte de la metodología de enseñanza en el colegio javeriano, también fue transformado para brindar mayores oportunidades de participación a todos los alumnos. “Pasamos de una democracia representativa a una participativa, donde se garantice a los jóvenes que su opinión será tomada en cuenta así no sean elegidos, pero sí participan. ¿Y cómo participan? priorizando proyectos enfocados en las siete dimensiones académicas: espiritual, deportiva, académica, cultural, ambiental, participativa y acción social”, manifestó Iván Santacruz, director de bienestar del colegio San Francisco Javier.

De la nueva metodología me gusta mucho que todos los roles son democrá-
ticamente electos, todos participamos y tenemos la posibilidad de ser elegidos,
porque tenemos las mismas capacidades y nos estamos formando para ser
líderes en nuestra institución y de la sociedad”, así describe Ana Sofía Rivas,
de grado noveno, la nueva dinámica de gobierno estudiantil.

El proceso se inicia en cuarto grado, es decir que a partir de las edades entre nueve y diez años, los alumnos empiezan a aprender y participar de la iniciativa del gobierno escolar. En un primer momento se postulan los estudiantes para ocupar el cargo de secretarios. Son siete secretarios por salón y 32 por grado, siendo una de sus primeras tareas estimular la conformación de las siete comisiones temáticas que serán dinamizadas por ellos.

Este es un paralelo con las instancias para la participación política nacional, por lo que cada grupo o salón, es el equivalente a un municipio. Una vez los siete secretarios de cada grupo han sido elegidos, se reúne la generación y escogen entre los cuatro secretarios de cada dimensión, los siete secretarios de su grado, que corresponden al ámbito departamental. Las siete personas elegidas como secretarios de los estudiantes de séptimo y undécimo grado, tienen el cargo de vice ministros y ministros, correspondientes al ámbito nacional. Junto con los secretarios de cada una de las dimensiones de generación, identificarán y coordinarán las iniciativas temáticas que resulten interesantes a todas las generaciones.

El proceso culmina con la jornada de elección del personero/a y los/as representantes al Consejo Estudiantil de cada generación, escogidos entre los siete Secretarios. Con la elección de los secretarios, viceministros, ministros, representantes al Consejo Estudiantil y personero o personera, se pasa al segundo componente de la propuesta, que tiene que ver con la construcción del instrumento de planificación para la acción: el Plan de Vida.

Con la nueva metodología los estudiantes pasaron a tener un rol verdaderamente participativo, así lo explicó Santiago Espinosa, estudiante de grado noveno, para quien “ahora se planea el trabajo de una manera más específica para cada generación, poniendo las habilidades y aptitudes al servicio de la comunidad estudiantil.”

El Plan de Vida, así como la estructura del Consejo Estudiantil, están basados en metodologías de la fundación Suyusama, adaptadas al colegio. El Plan de Vida es un instrumento para promover en los estudiantes la capacidad de construir consensos y tomar decisiones de manera conjunta mediante la formulación, gestión y ejecución de proyectos a corto, mediano y largo plazo en las diferentes dimensiones.

Con la nueva pedagogía se resalta en todos los ámbitos la importancia del trabajo en equipo, de conocer, aceptar y convivir con los demás a través del respeto, la solidaridad y la tolerancia.

Algunos proyectos se pueden convertir en propuestas para más de una generación, como lo explicó el hermano Rafael Hernández, coordinador de bienestar de la sede Aurora del colegio: “Uno de los planes de vida que ha impactado mucho es el carnavalito, que ya va en la quinta versión. Las familias se involucran en este plan de vida de la parte cultural. En todos estos planes los chicos demuestran a toda una ciudad el color, la creatividad que tienen, y envían un mensaje a otros jóvenes, a otros niños en estos procesos de Plan de Vida que desarrollan”.

La formulación del plan de vida de los cuatro grupos que integran cada generación se hace a partir de una lluvia de ideas, invitando a los estudiantes a formular propuestas sobre cada una de las siete dimensiones del plan de vida (Espiritual, deportiva, académica, cultural, ambiental, acción social y participativa). Enseguida los estudiantes conforman comisiones temáticas, en las que priorizan los proyectos propuestos, explicando las razones por las cuales los ordenan de esa manera. El trabajo de las comisiones es llevado a un plenario donde los estudiantes pueden enriquecer las propuestas de las diversas comisiones, con sugerencias de reordenamiento o aportando nuevos argumentos.

La satisfacción personal a partir de la participación en la planificación y ejecución de los Planes de Vida, se hace evidente en el testimonio de estudiantes como Andrea Martínez, para quien su tarea conlleva un compromiso muy serio con sus compañeros: “Los planes de vida están encaminados a la integración y al bienestar de la generación e sí, nosotros somos voceros, no estamos por encima de los demás estudiantes,            los representamos”.