“El proceso de las Salidas Pedagógicas Integrales va de manera evolutiva de acuerdo a la edad de los niños, es una vivencia. Hoy en día los muchachos no aprenden por discursos, aprenden por lo que viven, aprenden por lo que cada día la vida les va
mostrando” Docente Edilia Cuadros.

La innovación pedagógica del cole gio San Francisco Javier ofrece a sus alumnos la posibilidad de tomar conciencia de su entorno y de cuán importante es hacerse parte activa del mismo a través del cuidado, la conservación y la cooperación. Hacer que estas experiencias de interacción se convirtieran en parte de la formación, requirió de un cuidadoso trabajo de investigación y estructuración, tomando como referencia la experiencia de otros colegios de la Compañía de Jesús, así como del acompañamiento de la fundación Suyusama.

El resultado son las Salidas Pedagógicas Integrales (Sapein), un programa orientado por la Pastoral del Colegio Javeriano. Los niños y jóvenes aquí tienen la oportunidad de encontrarse de manera espiritual consigo mismos y con sus maestros y compañeros. Al tiempo que descubren sus capacidades entran en contacto con entornos y comunidades que los llevan a comprender la importancia del respeto hacia otras dinámicas de vida, tal como lo expresa Sara Sofía Vargas, de sexto grado: “A mí me han gustado mucho las salidas a la vereda porque puedo ver esa humildad que tienen, vemos que con lo poco que tienen ellos pueden ser muy felices y sentirse orgullosos de ser campesinos, de trabajar la tierra. Eso nos hace aprender y reflexionar porque muchas veces nosotros no valoramos de esa manera lo que tenemos.”

Lina Ramírez, alumna de grado décimo, describe lo que para ella significan estas Salidas: “es una oportunidad de conocerme en dos ámbitos. El primero es el personal, porque pocas veces nos tomamos el tiempo para pensar en qué tanto nos conocemos y nos aceptamos,en qué cosas podríamos y deberíamos cambiar, y eso lo hacemos a través de una serie de ejercicios espirituales breves y guiados que nos facilita el camino para ahondar en nuestra relación con nosotros mismos. El segundo ámbito es el social, en cómo me relaciono con los demás, con mis compañeros de generación, y a través de una serie de dinámicas en Villa Loyola terminamos por bajar la guardia”, a abrirnos para entender que todos tenemos muchos problemas y que con el apoyo de grupo podemos superarlos más fácilmente”.

Las Sapein han permitido trasladar el aprendizaje de las aulas al campo abierto, uniendo la teoría con la práctica a través de actividades y proyectos que además contribuyen a la sostenibilidad local y regional. Articulan también todas las actividades de carácter social que el colegio había venido realizando desde siempre, tales como los Encuentros con Cristo, las Jornadas de Afectividad, la Formación para la Acción Social y la responsabilidad ambiental (FAS), la formación para el liderazgo y las Convivencias grupales, así como contenidos específicos de algunas áreas académicas y los fundamentos de la pedagogía ignaciana.

Cada una de estas salidas es planificada de manera colectiva por parte de los miembros y docentes de las diferentes áreas y programas, quienes de acuerdo al grado y temáticas, articulan la organización y actividades de cada una de ellas. No se trata de programar un paseo, sino de tener en cuenta y revisar los fundamentos afectivos antropológicos y teológicos propuestos para el curso en cada ciclo. Los agentes de Pastoral, los acompañantes de la sección, el psicó- logo y profesores del grado, integran el grupo interdisciplinar que se encarga de diseñar una propuesta en la que se engranan los diferentes ámbitos o dimensiones de la formación integral.

“Tenemos dos momentos. En el primer día estamos en el colegio, ahí trabajamos con nuestra psicóloga en actividades que nos permiten mejorar nuestros valores, nuestras actitudes ignacianas y javerianas. Al día siguiente en Villa Loyola disfrutamos y compartimos con nuestros compañeros en diferentes actividades acerca del cuidado propio y del entorno. Yo resumiría todo en que las Sapein nos ayudan a fortalecer nuestros valores para realmente, servir mejor”, explicó Mathew Childs, quien actualmente cursa cuarto grado. En sus afirmaciones se evidencia que los estudiantes entran en contacto con los cuatro aspectos de las relaciones constitutivas del ser humano: el social (la alteridad como vínculo existencial), el psicológico (la afectividad como vínculo existencial consigo mismo), el espiritual (la fe como vínculo existencial con el Espíritu), y el ecológico (el mundo como vínculo existencial con el entorno).

Según la docente Edilia Cuadros, agente pastoral del colegio, estas actividades constituyen un “esfuerzo pedagógico por forjar la conciencia de los estudiantes respecto de su vínculo existencial consigo mismo y con las realidades que lo rodean y que lo trascienden. En quinto estamos trabajando el cuidado por el planeta, y con las salidas pedagógicas vivencian todo lo que han aprendido en el aula acerca del tema”. La educadora también explica que “El proceso de las Salidas Pedagógicas Integrales va de manera evolutiva de acuerdo a la edad de los niños, es una vivencia; hoy en día los muchachos no aprenden por discursos, aprenden por lo que viven, aprenden por lo que cada día la vida les va mostrando”.

Las primeras actividades que ejecutan los más pequeños –de pre escolar-, están pensadas en lograr que ellos empiecen a reconocer las características del territorio donde viven, a entender lo estrecha que es su relación con cada uno de los seres y elementos que hay en la naturaleza, de dónde vienen los alimentos que consume, la madera con la que construyen los muebles, las fibras con las que elaboran la ropa, de dónde viene el agua, etc. Ya cuando están en los grados de primaria, los alumnos javerianos, además de comprender su relación con el entorno, inician el fortalecimiento de su conciencia social y ambiental con cada Salida. También empiezan a entender el por qué es importante y cómo conservar las fuentes de agua, las plantas, los animales, los bosques.

Gracias al contacto con la diversidad de su región, con sus riquezas agropecuarias y ambientales, y al conocer los modelos de producción orgánica de la finca Villa Loyola, los estudiantes se sienten responsables del bienestar de su territorio. Al llegar al grado Séptimo, el aspecto de la afectividad pasa a ser el centro de las actividades. Se realiza una jornada en la cual con dinámicas guiadas, fortalecen la amistad, la solidaridad y la convivencia con sus compañeros. Los estudiantes continúan con el trabajo de acción en el territorio y una acción social. Se vinculan al trabajo del campo compartiendo con los campesinos su labor diaria y su situación de vida. También tienen una experiencia social con los estudiantes de la vereda Matarredonda, donde se encuentra Villa Loyola, como un trabajo de integración y colaboración con los niños del lugar. Con los últimos grados de bachillerato, llegan para los alumnos experiencias más impactantes. Las diferentes SAPEin en estos niveles dan más autonomía a los estudiantes en los aspectos afectivos, espirituales, sociales, de liderazgo y ecológicos, tienen “libertad para proponer y emprender proyectos pero con el acompañamiento del colegio, que se preocupa por los estudiantes, para que estemos bien, porque tengamos espacios correctos”, como afirma la alumna María José Benavides. En esta fase los jóvenes también entran en contacto con aquellos ámbitos de carácter profesional y universitario de su interés desde una perspectiva social, fortaleciendo la vocación enfocada al beneficio de la región y de la sociedad en general.

Vanesa Narváez, otra de las estudiantes, relata la influencia positiva que ella ha podido vivenciar con las Salidas Pedagógicas Integrales: “Yo con las SAPEIN he notado cómo el respeto ahora es algo espontáneo, ya no hay agresiones o conflictos por las diferencias como antes, sino que ahora resolvemos más fácilmente y llegamos a acuerdos rápidamente, es decir, estamos adquiriendo capacidad de liderazgo y posteriormente seremos quienes formemos líderes”.

Las SAPEIN se consolidan así como el medio a través del cual los alumnos del colegio San Francisco Javier desde los primeros grados, inician una formación académica y espiritual, en la que aprenden a relacionarse de manera más profunda y solidaria consigo mismos, los demás, y la naturaleza. También les ha permitido convertirse en personas con autonomía, capacidad de decisión y dispuestos al trabajo en equipo. “El respeto por la palabra del otro lo han aprendido dentro de los mismos equipos cooperativos. Ya el niño no está esperando a que el maestro le diga ‘haga las cosas’, él las propone y de manera muy inteligente”, de esta manera la profesora Edilia Cuadros reitera la pertinencia y efectividad de las Salidas Pedagógicas.