Para viajar en bicicleta se necesita más que ganas. Estar bien acompañado, gozar de un buen estado físico, comer espagueti y tomar agua panela son algunos de los secretos.

Mientras el agua empieza a evaporarse de las calles y el sol proyecta sus primeros visos, Armin y Danila, llegan a nuestra cita en la plaza principal de Pasto. Hace cuatro meses que la pareja de alemanes dejó su país. Armin se desempeñaba como mecánico de camiones y Danila como maestra de niños, los dos decidieron aplazar sus trabajos por un año para conocer Sur América. Llegaron en avión a Caracas (Venezuela), aquí empezó el camino que los condujo hasta Santa Martha, y luego por diferentes ciudades de Colombia; no obstante, lo que hace diferente este viaje, es la forma como han recorrido cientos de kilómetros: en bicicleta y caminando.

Con la sonrisa que la caracterizó durante la entrevista y con el poco español que entiende y habla, Danila dice que saludar, compartir e intercambiar experiencias en las carreteras, además de disfrutar a plenitud de los paisajes naturales, fue lo que los motivó a viajar de esta manera.

Sin embargo un viaje de estas características, requiere más que el deseo por conocer un continente, lo primordial es tener un buen estado físico. Armin y Danila cargan 60 y 40 kilos respectivamente en sus bicicletas, el equipaje contiene: carpa, utensilios de cocina y aseo personal, ropa, entre otras cosas, lo necesario para estar por fuera de casa durante un año. La alimentación no se queda atrás, comer pasta (spaguetti), un medio pollo diario mientras se pueda, tomar pony malta y agua panela es lo que les da energía para recorrer largas distancias.

Antes de llegar a Pasto quedaron encantados con la candelaria en Bogotá, las murallas de Cartagena y ciudades como Medellín y Popayán; según lo manifestaron a Voces de Nariño, la ciudad sorpresa los recibió con su tranquilidad; la pareja afirmó que tomaron a Pasto como un lugar de descanso por tratarse de una ciudad pequeña y con poco tráfico.

Cuando ya casi terminan de recorrer el país, Armin y Danila dicen estar sorprendidos y maravillados con lo que aquí se encontraron; así que mientras la violencia sigue cobrando vida en la imagen de Colombia ante el mundo, esta pareja de alemanes se lleva un bonito recuerdo del país que tiene dos costas, ocupa el segundo lugar en biodiversidad a nivel mundial y como Armin y Danila dicen, “el lugar donde mejor se han sentido”.