Por: Mónica Benavides

Brillando como sus joyas va Paola Cupacán, quien ha posado sobre sus obras, el Barniz de Pasto-Mopa Mopa para cubrir con tradición los diseños que la gente adquiere en ocasiones especiales, pero que ahora corrió a comprar cuando el Barniz se declaró Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Qué alegría siento cuando veo que la gente llega a mi joyería, admira las piezas con barniz y se las llevan sin pedir rebaja, sin decir: ¿por qué tan caro? que emoción que la declaratoria traiga la valoración de las ideas, la experiencia, el pensamiento; del diseño, del empeño, del trabajo y la labor artesanal de las maestras y maestros del Barniz de Pasto que trabajan conjuntamente con los diseños de Cupacán Joyería”  Paola creó su vínculo con el barniz cuando tuvo la oportunidad de ver, oler, palpar y realizar el proceso de este arte manual. “Sé cómo se hace, por eso lo aprecio”. Hace 15 años decoró sus primeros accesorios con barniz, los que en su momento le sirvieron como proyecto de tesis con el que obtuvo su título de Diseñadora Industrial de la Universidad de Nariño. En 2018 Paola dio un paso de confianza, se dedicó por completo a su proyecto de vida, al que ella llama su primer hijo, su propia empresa por donde entra nuevamente el barniz coloreando su emprendimiento, sus joyas adoradas y doradas que con diseño femenino crea conjuntamente con las maestras y maestros del Barniz de Pasto.

“Qué alegría siento cuando veo que la gente llega a mi joyería, admira las piezas con barniz y se las llevan sin pedir rebaja, sin decir: ¿por qué tan caro?
Paola creó su vínculo con el barniz cuando tuvo la oportunidad de ver, oler, palpar y realizar el proceso de este arte manual

Cupacán Joyería le otorga al barniz un cambio de funcionalidad. Sobre estas joyas el barniz se posa para viajar, para moverse, para lucirse, para engalanar a quienes portan los diseños inspirados en la cosecha del maíz, la trucha arcoiris, la serpiente y el colibrí picaflor, que coloridos, relucen en aretes, topos, candongas, colgantes, aros, brazaletes, anillos y broches. Cada pieza es una joya grabada con la memoria, las ideas, las propuestas de las maestras y maestros del barniz.

En ellas se observan círculos, rombos, la cola del mono y las diferentes interpretaciones de la simbología precolombina del maestro Jesús Ceballos o las imágenes rituales y míticas de Eduardo Muñoz Lora como también la jardinería, aves, animales y cenefas de Mary Ortega; por ese camino cobran vida las flores, hojas y paisajes de Oscar y Gilberto Granja y la línea natural y precolombina de José        María Castrilón.

Cada colección se inspira en estas figuras, estilos y creaciones de quienes con sus manos le dan vida al barniz, por eso, cada una de las colecciones es un homenaje a la destreza artística de quienes crean este patrimonio.

Dando pinceladas a las ideas, texturizando la memoria, repujando los saberes y martillando las ideas de cada uno de sus diseños va Paola cultivando la memoria para el reconocimiento de los saberes artesanales, para contar las historias del sur, para preservar como una joya la tradición.