En el transcurso del último año, Sisma Mujer ha identificado la manera en que la pandemia por COVID-19 ha agudizado los diferentes tipos de violencia contra las mujeres en el hogar, y con ello, las dificultades para una atención íntegra e integral a estas violencias.

Por: Alexandra Ortega Ortega Psicóloga,

Especialista en Estudios Feministas y de Género, Área de Acceso a la Justicia y No Violencias Corporación Sisma Mujer

Es importante señalar cómo históricamente, los trabajos de cuidado han sido asignados a la mujer, hecho que ha naturalizado su ocupación en las actividades que se desarrollan en el hogar. Aunque las actividades asociadas al cuidado no remunerado generan valor económico para la sociedad, existe la creencia de que el trabajo del hogar no tiene valor. Esto evidencia las profundas raíces de la desigualdad sexual que conlleva a la desvalorización del trabajo doméstico y de cuidados.

Esta diferencia entre el trabajo productivo y el trabajo reproductivo coincide con la división sexual, y ha supuesto que las mujeres sean quienes ocupen un espacio privado (el hogar) y los hombres el espacio público. La pandemia y las medidas impuestas para afrontarla, hizo que odos los miembros del hogar debieran confinarse en este espacio privado, provocando unos difusos límites entre lo público y lo privado, entre lo productivo y lo reproductivo.

En el Boletín especial No. 23 que publicamos desde Sisma Mujer en noviembre de 2020 se pone de manifiesto cómo, en tiempos de pandemia, se agudizan las violencias contra las mujeres en el hogar. Para ello se recabó información de diferentes fuentes de información como la Fiscalía General de la Nación, el número de llamadas a la línea 155 de atención mujeres víctimas de violencias, las cifras más recientes sobre mercado laboral publicadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), artículos académicos , estudios de agencias internacionales y fuentes abiertas como prensa.

Durante el periodo de las medidas de cuarentena, del 25 de marzo al 5 de octubre, incrementó en un 153,7% el número de atenciones respecto al mismo periodo de 2019

“La Fiscalía General de la Nación (FGN), por ejemplo, ha señalado que la violencia intrafamiliar ha sido el delito más denunciado durante la cuarentena después del hurto, y de hecho, en el periodo comprendido entre enero al 5 de octubre de 2020, la Fiscalía registró 81.033 procesos por violencia intrafamiliar, es decir que cada 5 minutos se registró un procesopor violencia intrafamiliar durante 2020. Por otra parte, el Observatorio Colombiano de las Mujeres de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, informó que en el periodo comprendido entre el 25 de marzo al 13 de noviembre de 2020, el mayor tipo de violencia reportado a la línea 155 de orientación a mujeres víctimas de violencia fue la violencia intrafamiliar (75,66%) con 18.864 llamadas y destacan que el 94% de las llamadas recibidas fueron realizadas por mujeres.

Adicionalmente, desde el inicio de las medidas de aislamiento, en Sisma Mujer pusimos a disposición de todas las mujeres las líneas de atención y el correo electrónico del área de Acceso a la Justicia y No Violencias en caso de requerir acompañamiento psicojurídico por situaciones de violencia; durante el periodo de las medidas de cuarentena, del 25 de marzo al 5 de octubre, incrementó en un 153,7% el número de atenciones respecto al mismo periodo de 2019, al pasar de 41 atenciones en 2019, a 104 atenciones en 2020”.

En efecto, la pandemia y sobre todo las medidas gubernamentales para afrontarla, no sólo exacerbaron las cargas del trabajo de cuidado en las mujeres, sino que las ha expuesto a un mayor número de violencias en el hogar. Estas medidas trajeron consigo dificultades para que las mujeres se movilicen y puedan salir del ciclo de violencias, ejerciendo su autonomía e independencia, lo que se agudiza por la pérdida de redes de apoyo, la ausencia de un empleo y la falta de ingresos económicos como un factor clave que incrementa la vulnerabilidad y dificulta la separación de su agresor, generando mayor dependencia económica y emocional. Y a pesar de la lucha de las organizaciones feministas de posicionar la violencia contras las mujeres como un asunto político y público, la cuarentena ha devuelto a las mujeres y las violencias que las afectan de manera diferencial al ámbito privado, esto es, al hogar patriarcal y el encierro donde prima el silencio y la impunidad.

Pero, en tiempos de pandemia, no sólo se agudizaron las violencias contra las mujeres en el hogar, sino también las dificultades para una atención íntegra e integral a estas violencias. Ejemplo de ello es la deficiencia en la aplicación de las medidas de desalojo de los agresores, sin brindar alternativas a las mujeres para hacer efectivo su derecho a una vida libre de violencias, lo que provoca la persistencia de los hechos victimizantes, exponiendo a las mujeres a un mayor riesgo. Se vislumbraron también los obstáculos para brindar asesorías psicojurídica a las mujeres, dado que el compartir el hogar de forma permanente con los agresores, se limitó el acceso a los servicios de acompañamiento y el acceso a redes de apoyo cercanas.

Desde Sisma Mujer se advirtió que el aumento y la exacerbación de mandatos patriarcales y de violencias contra las mujeres y las niñas era previsible en función de la desigualdad de género y los patrones discriminatorios existentes previos a la crisis por Covid-19, así como por las vulnerabilidades emergentes debido a la pandemia. Por ello, a fin de dar cumplimiento a su misión, las diferentes áreas de la

En tiempos de pandemia, no sólo se agudizaron las violencias contra las mujeres en el hogar, sino también las dificultades para una atención íntegra e integral a estas violencias

organización se han adaptado a la situación de emergencia sanitaria para garantizar a las mujeres una vida libre de violencias. Un ejemplo de ello es la ampliación del equipo de trabajo del área de Acceso a la Justicia y No Violencias, con una dupla adicional de abogada y psicóloga de forma permanente y otra dupla de manera temporal para realizar asesorías psicojurídicas de forma gratuita a las mujeres en todo el país. Esto permitió incrementar la cobertura y agilizar las atenciones solicitadas. Además, se ha dispuesto de herramientas tecnológicas e informáticas para brindar asesorías psicojurídicas de forma telefónicas o a través de videollamadas a mujeres víctimas de hechos de violencia intrafamiliar, bajo diversos tipos de violencia psicológica, física, económica y patrimonial, así como mujeres que han sido víctimas de violencia sexual en el marco de las relaciones familiares. Se han realizado también talleres de formación virtuales y presenciales para la prevención de la violencia intrafamiliar con enfoque productivo desde el fortalecimiento de la autonomía económica como factor protector y mitigador del riesgo en ciudades como Bogotá, Cali y Buenaventura.

Adicionalmente, se creó un fondo de ayuda humanitaria con el cual se busca mitigar los impactos con ocasión de la emergencia sanitaria con el fin de atender en primera instancia a la población más vulnerable como mujeres cabeza de familia con alta carga económica, desempleadas, mujeres que trabajan en la informalidad, entre otras. Este fondo ha permitido entregar bonos de alimentación, medicinas prescritas, kits de bioseguridad, apoyo para comunicaciones, apoyos en transporte para diligencias ante su proceso judicial, kits de autocuidado y kits de salud sexual y reproductiva. Se ha brindado apoyo a enfermeras y otras mujeres trabajadoras del sector salud en toda la cadena de atención a la pandemia Covid-19. Y finalmente, es importante destacar el trabajo de incidencia que realiza la organización para generar articulación interinstitucional y así avanzar en una respuesta integral que aborde los principales desafíos respecto a la atención a las mujeres en tiempos de pandemia.