La Ruta de las cascadas, los anturios y los colibríes nos llevó a la reserva natural río Ñambí, a la que se accede por un sendero ubicado cinco kilómetros después del casco urbano del corregimiento de Altaquer, (Barbacoas) a un costado de la vía que de Pasto conduce a Tumaco.

Por: Édgar González

Dentro del Programa “Más Nariñenses Viajando por Nariño” que lidera la Oficina de Turismo de la Gobernación del departamento, se promueve de forma permanente una cultura de cimentación turística, que fortalece el sentido de pertenencia por la región y da a conocer nuevas opciones de aprovechamiento del tiempo libre y de fomento al renglón de la denominada “industria sin chimeneas”.

En este nuevo emprendimiento eco turístico conocimos que en Ñambí son estudiadas 351 especies de aves; entre estas, 29 diferentes de colibríes, lo que constituye a esta reserva como el área a nivel mundial con mayor número de géneros diversos de estos pequeños pájaros, diestros como ningún otro en el arte de volar y esparcir vida mediante la polinización, actividad que demuestra la perfección y sincronía de                la creación.

Especies únicas en fauna y flora hacen parte del inventario de este mega paraíso de 1400 hectáreas, que se encuentra entre los 1100 y 1600 metros de altura sobre el nivel del mar, con una temperatura promedio de 18 grados centígrados y una precipitación promedio anual superior a los siete mil milímetros.

Ñambí está enmarcada en la vertiente Pacífica de los Andes centrales en el nudo de los pastos y localizada cerca del centro en el rango latitudinal y altitudinal del
Chocó biogeográfico.

El ecosistema predominante en la región es el bosque húmedo tropical, bañado por aguas cristalinas de los ríos Ñambí, Nembí, Peje y quebradas como La Sonora que
asombra al visitante pues en algunos tramos pasa subterránea bajo los senderos de la reserva, sintiendo su fuerza, pero sin poderla ver, haciendo honor a su nombre.

Un baño revitalizante y purificador en El Charco de La Paila, una gran piscina natural o en la cascada de las Dos Calaveras, llamada así por la forma que la fuerza de las aguas talló quizás durante siglos a las rocas por donde cae el caudal, son algunas de las opciones con que se encuentra el visitante que accede a Ñambí, bien sea por descanso o investigación.

El tránsito por los senderos, perfectamente adecuados mediante mingas comunitarias, es un deleite para los sentidos. Apreciar el dosel del bosque con árboles entre 25 y 30 metros de altura. La sinfonía del canto de las aves que, a manera de una gran orquesta, logra la melodía envolvente y cautivadora. Las hojas que se mecen y los anturios que brotan rojos y coquetos desafiando el verde predominante.

La reserva natural del río Ñambí nace en 1991 por iniciativa de los estudiantes y profesores del Centro Educativo Santa Teresita de Altaquer, concientizados de la
importancia de contar con un área protegida ante el avance del deterioro de este ecosistema donde los Andes ceden su espacio a la abrupta vegetación del piedemonte del Pacífico.

Así jóvenes como los hermanos Cristian y Mauricio Flores, nacidos en Altaquer, encontraron en la preservación ambiental su proyecto de vida y lideran igualmente
procesos comunitarios de protección y recuperación ambiental con comunidades de indígenas Awá vecinas a la reserva.

Esta idea que nació en el seno de la comunidad local, ha permitido procesos importantes de educación y sensibilización en torno a la conservación y uso sostenible de un recurso natural amenazado por la colonización humana y la deforestación indiscriminada.

Mauricio, precisamente es el director de la Reserva del Río Ñambí y el encargado de guiar a turistas, estudiantes de Biología de las universidades del país e investigadores extranjeros, asiduos visitantes a Ñambí.

El sistema de selvas andinas y de piedemonte en el Chocó biogeográfico, es un componente clave para la diversidad no sólo de nuestro país sino del mundo. Junto con otras pocas áreas que no representan más del 2% de la cobertura vegetal total del planeta, han sido denominados “puntos calientes” de la biodiversidad, ya que en ellas se concentra cerca del 50% de todas las especies de fauna y  flora conocidas.

Reserva río Ñambí se conservan numerosas especies de plantas y animales endémicas y/o en peligro de extinción, algunas de las cuales han sido descubiertas en la Reserva como Vireo masteri o Clusia niambiensis.

                                               Amenaza al Paraíso

En los últimos años, la deforestación a gran escala se ha incrementado en la región debido a la implementación de cultivos de coca en algunas áreas rurales apartadas del corregimiento. Incluso algunas áreas localizadas a 30 Kilómetros de la reserva han sido asperjadas con glifosato, en los programas de erradicación de cultivos de uso ilícito, representando un peligro inminente para la fauna y flora silvestre de esta región, especialmente para las aves que tienen gran capacidad de desplazamiento
y son componentes claves en la dinámica ecológica a escala regional. Estas fumigaciones pueden tener efectos inmediatos y a largo plazo sobre las poblaciones naturales y se requiere una evaluación más detallada del impacto que este tipo de actividades puede generar en los ecosistemas.