Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer.

En el 2008, en Colombia, surgió la ley 1257, que tiene por objeto la adopción de normas que permitan garantizar para todas las mujeres una vida libre de violencia
en ámbitos públicos y privados; el ejercicio de los derechos; el acceso a procedimientos administrativos y judiciales para su protección y atención; y la adopción de las políticas públicas necesarias para su realización. Si bien esto ha sido una motivación para que los movimientos de mujeres y quienes sufren el flagelo sigan esforzándose en la lucha, según Ayda Pantoja Santander, Asesora Temática en Género, MDGF, “hace falta un proceso de sensibilización a funcionarias y funcionarios públicos porque la violencia contra las mujeres no es natural, es una violación de derechos humanos y no la podemos permitir. No podemos hablar de desarrollo humano y construcción de paz mientras esté sucediendo, de lo contrario,                       la estaríamos encubriendo.

“Lastimosamente cuando hablamos de violencia contra las mujeres en Colombia y específicamente en el departamento de Nariño tenemos que hacer dos clasificaciones: una es la violencia que viene por los patrones culturales y machistas, la segunda es la violencia institucional”

Mar Humberto Cardoso, Coordinadora de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo añadió: “en Pasto se están viendo avances coordinados por la Alcaldía para mejorar el trato desde el Estado hacia la mujer. Pienso que como servidores públicos difícilmente podemos prevenir la violencia que sufre, pero debemos hacer que este tema pase a la agenda pública. Me preocupa la actitud que se produce en las instituciones públicas. Aquí en Pasto hay una “Red del Buen Trato”, pero una mujer que ha sido violentada y llega a las instituciones públicas no es atendida como lo que es, una víctima. Hay que tener en cuenta que la violencia de género es la única forma de violencia donde la víctima se siente culpable y avergonzada de lo que le pasa”

Para hablar de construcción de paz y de desarrollo en una sociedad compuesta por hombres y mujeres, tenemos que hablar de igualdad y de promoción de derechos humanos. Es una preocupación y debe trabajarse en tres aspectos: primero, la sensibilización frente a lo que es el género; segundo, sensibilización a instituciones y comunidades; y tercero, capacitar constantemente frente a la normatividad desde la expedición de la ley 1257.

Son muchos los funcionarios y funcionarias, en algunos municipios de nuestro departamento, que no conocen la ley ni saben cómo manejar de manera adecuada los casos. El problema es que por esa falta de conocimiento se está generando una re-victimización y eso es lo que las mujeres han identificado como violencia institucional. La normatividad da responsabilidad directa a las instituciones frente a la atención y prevención de violencias.

Aura Alicia Portilla, Consejera Ciudadana de Mujeres de Pasto, señaló: “las mujeres somos sujetas múltiples no personas que fragmentan su accionar. La violencia en el ámbito privado no afecta sólo la cotidianidad del hogar, representa un problema de sobrevivencia y un obstáculo para la consolidación de la democracia y el desarrollo.
¡No la permitamos!

La ley 1257 define la violencia contra la mujer como cualquier acción u omisión que le cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, económico o patrimonial por su condición de mujer; así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad.

Finalmente, el objetivo de las acciones realizadas contra este tipo de violencia, responde a un deseo unánime, poder decir en algún momento: ¡no existe violencia
de género en Pasto!.

                                                     Resolución 1325

La resolución 1325 es una respuesta de Naciones Unidas frente a los movimientos de mujeres que en el mundo se han venido pronunciando. Ésta, aprobada por el Consejo de Seguridad en su sesión 4213ª, celebrada el 31 de octubre de 2000, tiene en cuenta los compromisos enunciados en declaraciones pasadas que hacen referencia a la igualdad entre los géneros, el desarrollo y la paz para el siglo XXI; especialmente los relativos a la mujer y los conflictos armados.

Tiene en cuenta los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y la responsabilidad primordial del Consejo de Seguridad, en virtud de la Carta, de mantener la paz y la seguridad internacional. Expresa preocupación por el hecho de que los civiles, y particularmente las mujeres y los niños, constituyen la inmensa mayoría de los que se ven perjudicados por los conflictos armados, incluso en calidad de refugiados y personas desplazadas. Y reconoce los efectos que ello tiene para la paz y la reconciliación duraderas.

Tiene en cuenta los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y la responsabilidad primordial del Consejo de Seguridad, en virtud de la Carta, de mantener la paz y la seguridad internacional. Expresa preocupación por el hecho de que los civiles, y particularmente las mujeres y los niños, constituyen la inmensa mayoría de los que se ven perjudicados por los conflictos armados, incluso en calidad de refugiados y personas desplazadas. Y reconoce los efectos que ello tiene para la paz y la reconciliación duraderas.

Además, reafirma el importante papel que desempeñan las mujeres en la prevención y solución de los conflictos y en la consolidación de la paz, y subraya la importancia de su participación en pro de la igualdad e intervención plena en todas las iniciativas encaminadas al mantenimiento y fomento de la paz y la seguridad; y la necesidad de aumentar su participación en los procesos de adopción de decisiones en materia de prevención y solución de conflictos.

Reconoce también la urgente necesidad de incorporar una perspectiva de género en las operaciones nacionales para el mantenimiento de la paz. Por eso, Insta a los Estados Miembros a velar porque aumente la representación de la mujer en todos los niveles de toma de decisiones de las instituciones y mecanismos nacionales, regionales e internacionales, para la prevención, la gestión y la solución de conflictos.