El municipio de Tumaco, Nariño, es el mayor productor de coco en Colombia, con una participación del 50.1 % respecto a las otras zonas costeras. De esta fruta se obtienen múltiples productos y beneficios. Su corteza, por el contrario, es desechada en grandes cantidades y se convierte en un problema sanitario

¿Cómo dar solución al manejo de este desperdicio? Esa es la pregunta que se hacen muchas personas preocupadas por el cuidado del medio ambiente, y gracias al trabajo de Daniel Solarte y Johnatan Cundar, ha surgido una esperanzadora respuesta: dejar de verlo como un desecho para convertirlo en un material de excepcionales características: el aglomerado de coco.  

“Desde muy pequeño me gustó la transformación, por eso llegué a la Ingeniería de Procesos. Siempre quise ver cómo y de dónde salían las cosas que tenía a mi alrededor: un televisor, un carro, todo. La ingeniería me abría la puerta a esos conocimientos y habilidades para la construcción y transformación de todo lo que conocemos” afirma Daniel, manifestando su entusiasmo por la carrera que hoy le permitió dar solución a un problema y al mismo tiempo crear una oportunidad.

Este proyecto es un logro compartido con Johnatan Cundar, su compañero en esta iniciativa ecológica y un apasionado de la gestión de calidad, los procesos, y la transformación de residuos, actividades que para él, “permiten mejorar cualquier aspecto del ámbito regional y nacional a través de la creación de empresa, de propuestas como esta en la que logramos un producto que responde a una necesidad diferente, un beneficio comercial y ambiental de algo que era considerado     desperdicio inutilizable”.

La alta producción de coco significa también una enorme cantidad de desechos representados en su corteza, que se convierte en toneladas de basura. Usarla para hacer aglomerado significa un nuevo uso y un alivio en el manejo de residuos que afectan la vida de las comunidades.

El aglomerado hecho con la estopa de coco, de acuerdo a los análisis y pruebas realizados por los investigadores, tiene propiedades físico mecánicas que lo hacen superior a otros por su densidad, elasticidad, y alta resistencia a la humedad y el calor. En palabras de Daniel, “sirve para construir muebles, repisas, tapetes, cielorrasos, puede cubrir normalmente cualquier necesidad, sus características lo permiten. Solicitamos la opinión de varios carpinteros y ebanistas para que ellos a partir de su experiencia nos hablaran de las posibilidades que ofrecía el material. Ellos dieron un concepto muy positivo de él, y concluyeron que es mejor que otros aglomerados”.

Darle un valor agregado a este residuo significa un múltiple beneficio: las comunidades dan un adecuado manejo a la estopa que desechan, lo que significa menos contaminación, se generan empleos para la recolección, transporte y transformación, y se crea un producto económico, resistente y amigable con el     medio ambiente.