Foto: Javier Vallejo Díaz.

Con motivo de conmemorar la primera década en que se oficializó la Declaratoria como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad al Carnaval de Negros y Blancos por parte de la UNESCO, el artista nariñense Carlos Ríbert Insuasty con su equipo de trabajo desarrolló una propuesta de carroza motorizada que llevó por la Senda a Rouse Cortés Betancurt, reina del certamen.

El concepto de la obra se fundamentó en la lúdica (juego) como sustento de la declaratoria. Tanto la pintura como la escultura aplicadas en la decoración se inspiraron en elementos icónicos de la cultura del municipio. El color violeta lo aportó la corola del zarcillejo o flor insignia de Pasto, la gama de verdes y azules describen el cromatismo natural de los Andes, donde se escenifica la fiesta anual  del carnaval.

Una serie de diseños prehispánicos y de otras temáticas frecuentes en la técnica del Mopa-mopa, se pintaron sobre el carruaje artesanal. La bandera multicolor Whipala fue reproducida sobre diferentes motivos escultóricos, principalmente en las figuras de cinco cuyes y dos desnudos femeninos que simulaban la ‘mujer serpentina’. La figura central de la carroza fue un carruaje de tracción animal utilizado por algunos países de Europa el siglo XVIII. Los ejes de las ruedas delanteras se remplazaron por objetos que identificaban productos del mecato típico del Pasto de las décadas de lo 60 y 70, como las colaciones y los pirulíes, además de ‘Guaguas de Pan’ y cuy asado.

Dominando la parte superior estuvo la figura antropomorfa de un colibrí o quinde, ave inquilina de los jardines. Dos escenas de muñecos en actitud de jugar con cosmético y otro par con talco, se replicaron en la parte posterior de la carroza. Las esculturas de cinco cuyes personificaban músicos representativos de las modalidades de pie del carnaval de Pasto: Colectivos Coreográficos, Murgas, Disfraz individual y Comparsas, así mismo la Familia Castañeda.

                                                      Juego de Negritos

El 5 de enero está dedicado al ‘Juego de Negros’ y conmemora la fecha en la cual los esclavos de origen africano tenían un día de asueto o libertad para departir con su lúdica reprimida, para bailar, jugar, pintarse de negro con cosméticos artesanales y betunes, para así parodiar a sus amos y compartir la culturalidad e integración étnica. Entre las variantes del juego de negros cabe destacar ‘la operación ‘pupo’ u ombligo’, en donde las ‘galladas’ (grupos de vecinos) que departían del jolgorio en la Plaza de Nariño, escogían a un integrante para pintarle el rostro con cosmético, luego el ombligo, las orejas y hasta los dedos de los pies. El cosmético se impregnaba en la piel al punto que el jabón no lograba desprenderlo en el primer baño.Las medias o calcetines se amarraban a las ramas de un árbol que siempre se mantuvo frente al Pasaje Corazón de Jesús.

El juego de negros y blancos identifica el Carnaval de Pasto ante el mundo. Foto: Javier Vallejo Díaz.

Durante las verbenas populares varios integrantes de las ‘galladas’ de amigos se congregaban en la Plaza de Nariño para formar la pirámide humana más alta, esa fue otra alternativa lúdica. Contiguo a las pirámides, otros grupos formaban los ‘trencitos humanos’ que zigzagueaban entre la concurrencia. El colectivo con mayor cantidad de personas que no se desintegrara hasta llegar a un punto de meta, era el ganador.

                                            Melchor, el cosmético oficial
                                                            del carnaval

En 1949 los hermanos Braulio César, Luis Pablo y Clemente Montenegro Pazmiño -quienes habían estudiado química en Quito, Ecuador, eran los propietarios del Laboratorio MONTHER (Montenegro Hermanos). Ellos fueron los pioneros en la elaboración y comercialización del cosmético Melchor, una barra perfumada en dos
presentaciones: una de uso popular empacada en cartulina y protegida con papel seda de color rojo, y otra fina con mayor concentración de lanolina y fragancias que se ofrecía cubierto con papel de estaño de tonalidad plateada. La producción abasteció el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto durante 43 años (1950 - 1995), excepto 1966 y 1979, años en los cuales se suspendió la realización del Carnaval por catástrofes naturales ocurridas en territorio nariñense.

                                                            Día de Blancos

El 6 de enero está dedicado al Juego de Blancos y es el día más importante del Carnaval de Pasto. Desde muy temprano los espectadores se congregan a cada lado de la Senda para presenciar el desfile central. A diferencia del Juego de Negros, en el de ‘los blanquitos’ se esparcen nubes de talco.