El mar Pacífico ha estado relegado como destino turístico por el Atlántico, pero eso podría cambiar gracias a iniciativas que evolucionan rápidmente para dar a conocer al mundo las maravillas que allí se esconden.

Una de las obras más reconocidas del maestro nariñense Faustino Arias Reinal, es la majestuosa pieza musical titulada “Noches de Bocagrande”. Fue precisamente esta canción la que sacó del anonimato a esta hermosa isla ubicada a veinte minutos del casco urbano del Distrito de San Andrés de Tumaco, privilegiada cada año con el sobrecogedor espectáculo de avistamiento de ballenas entre los meses de julio y octubre.

Sus 145 hectáreas de extensión, con importante presencia de manglar y bosque, además de sus extensas playas, la hacen el hogar de numerosas especies de fauna y flora, y a la vez un atractivo destino para visitar. Aunque desde hace más de cuarenta años el turismo es una de las principales actividades económicas de Bocagrande, solo hasta ahora inicia un proceso para lograr que esta actividad se haga de manera sostenible. Buscando este propósito, desde hace más de un año se fundó ASOBOCAGRANDE, la asociación de hoteleros, pescadores y agricultores de esta vereda, que, en unión con la comunidad, trabaja para crear nuevas dinámicas que propendan a la conservación del medio ambiente.

La asociación se ha esforzado por incluir a todos y cada uno de los habitantes en sus proyectos de estandarizar y optimizar los servicios que ofrecen a los visitantes para que vivan experiencias únicas con actividades autóctonas, de manera segura y con consciencia ecológica.

Hoy en día, los recorridos por el manglar incluyen una instrucción acerca de actividades que los turistas pueden realizar para enriquecer su experiencia, como la extracción de moluscos y la elaboración de fogatas bajo la luz de la luna. Así mismo, se adelanta la construcción de un sendero de interpretación y capacitación para una actividad que crece en el mundo y para el que Bocagrande tiene gran potencial: el avistamiento de aves.

De esta manera, el Pacífico Sur a través de la comunidad de Bocagrande, comienza a ser protagonista y escenario del turismo responsable, y abre un hermoso y cálido horizonte para la recreación y la contemplación de todas las maravillas naturales de la zona. María Paula Astaiza Ortiz, asesora legal de ASOBOCAGRANDE, resume así su idea acerca del lugar: “uno de los destinos que se tiene que incluir si quieren conocer la riqueza de ecosistemas con la que cuenta el departamento de Nariño, es Bocagrande. Disfrutarán de unos días magníficos con la comunidad, permitiendo un reencuentro con la naturaleza y vivenciando un estilo de vida característico                     de la zona.”

Todas las maravillas que aguardan al turista en este paraíso natural permiten afirmar, sin lugar a dudas, que no solo las noches, sino también los “Días de Bocagrande” son dignos de ser inmortalizados en cantos y en la memoria de quienes se animan a vivir esta magnífica experiencia en este bello rincón del pacífico nariñense.