El departamento de Nariño le apuesta de manera directa al fortalecimiento de procesos que promuevan y legitimen espacios de participación de las mujeres en la toma de decisiones, la promoción y protección de sus derechos y el reconocimiento de diferentes liderazgos femeninos, especialmente al interior de las organizaciones étnico-territoriales.

En este marco, el Programa Conjunto Ventana de Paz promueve condiciones de paz con enfoque de género, como una apuesta por los derechos humanos de hombres
y mujeres, y de cómo son protegidos, promovidos o violados en la vida cotidiana al interior de las familias y comunidades.

Situaciones de irrespeto de los derechos humanos evidencian una clara necesidad de trabajar fuertemente para que las comunidades adquieran herramientas conceptuales, jurídicas, pero también de sensibilización humana para comprender y comprometerse con la construcción de condiciones de equidad, igualdad y bienestar para todos, especialmente para aquellas mujeres y niñas a las que históricamente se les ha negado la posibilidad de disfrutar plenamente sus derechos.

Para esto, contamos con múltiples herramientas jurídicas y conceptuales. A nivel internacional y desde el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la Resolución
1325 sobre Mujeres, Paz y Seguridad, reclama a los gobiernos y al Sistema de Naciones Unidas generar procesos que promuevan y cualifiquen la participación de las mujeres en la construcción de paz y seguridad de los países, demanda tener en cuenta la manera como la violencia afecta de manera diferenciada a las mujeres, y la necesidad de generar respuestas efectivas para su atención, así como la sanción de hechos de violencia contra ellas.

A nivel nacional se cuenta con una plataforma jurídica para orientar nuestro trabajo: la ley 1257, relacionada con la identificación de la violencia contra las mujeres como un delito y da lineamientos a las instituciones del estado sobre la prevención, atención y sanción de la violencia contra las mujeres.

En lo local se cuenta con la política pública de equidad de género del departamento de Nariño, documento construido participativamente por las mujeres de las cinco subregiones del departamento.

La tarea actual y como parte del proceso que venimos desarrollando con los pueblos Indígenas Pastos, los Eperara Siapidaara y las comunidades afrocolombianas del litoral pacífico nariñense, es acompañar la revisión y ajuste de sus Planes de Vida, de tal manera que contengan elementos orientadores sobre género, especialmente sobre la manera como se promueven condiciones de equidad, se valora el rol de las mujeres y se estimula el liderazgo y la participación de las mismas en los espacios de decisión

                            Tejiendo saberes y tramando afectos

Las mujeres del Gran Pueblo Indígena de los Pastos, hicieron presencia en EXPOPAZ, evento que acogió más de 153 iniciativas de Paz que se vienen adelantando en diversas regiones del País.

Invitada por el Programa interagencial de las Naciones Unidas “Ventana de Paz”, la Máma Mery Castillo participó en el “laboratorio étnico”, espacio diseñado para que los representantes de las comunidades indígenas y afrocolombianas compartieran sus comprensiones y experiencias relacionadas con el desarrollo y la paz. Con su “Güanga” o telar rustico en la mano, la representante del Gran Pueblo Indígena de los Pastos, dio a conocer elementos importantes de su cosmovisión, entre ellos la armonía y complementariedad cósmica, los “puntales” o principios del saber indígena que se traducen en el aprender, pensar, saber hacer y dejar huella.

La Guanga, instrumento que produce coloridas artesanías, se convirtió en una metáfora de las relaciones entre los seres humanos y la “pacha mama”, o de la “Mindala”, espacio ancestral en el que el Pueblo de los Pastos teje historias y trama saberes y afectos.

Al poco tiempo de terminado el encuentro en EXPOPAZ, Mery escribió una carta donde comparte su experiencia de la siguiente manera: “Quiero agradecerles por haberme permitido participar en EXPOPAZ que fue una práctica muy significativa que me permitió compartir y conocer varias experiencias que ayudan a construir la paz mediante el fortalecimiento de nuestro legado cultural, por conservar esa armonía entre la naturaleza, los espíritus y el hombre. Para nosotros los indígenas, es grato saber que hay muchos colombianos que le están aportando a la paz desde diferentes proyecciones y nos sentimos identificados con los proyectos que protegen la vida del planeta, la conservación de las fuentes de agua, la utilización de las plantas medicinales y el consumo de alimentos nativos, entre otras prácticas del buen vivir que se ven identificadas con nuestro Cucho de Juan Chiles.

prácticas del buen vivir que se ven identificadas con nuestro Cucho de Juan Chiles. En nuestro compartir de saberes y experiencias nos hemos dado cuenta que podemos seguir tejiendo historia, resaltando nuestros valores culturales, urdiendo nuestros saberes ancestrales, fortaleciendo el compromiso con nuestra “Pachamama”.

La visita a EXPOPAZ nos ha motivado para continuar aportándole a la sana convivencia, al respeto por los espacios de los demás a vincularnos dentro de todos los procesos de desarrollo, a no abandonar nuestro territorio, a luchar por conservar lo nuestro con gran sentido de pertenencia, a valorar el gran esfuerzo que realizan las entidades nacionales e internacionales para fomentar la paz en el                                        territorio Colombiano.

Los indígenas Pastos del resguardo de Chiles, en cabeza de nuestra Máma gobernadora Rosa María Prado, agradecemos su colaboración en este proceso de atizar el fogón para avivar ese gran fuego de buenas costumbres, saberes y tradiciones ancestrales”.