Foto: Mauricio Flórez.

Alrededor del río Ñambí en Nariño, existe una reserva natural cuyos
paisajes parecen producto del pincel de un artista, una obra de arte que
requiere ser preservada para que no pierda su alto valor.

El Departamento de Nariño ha sido por tradición una región destacada en cuanto a biodiversidad se refiere. Los variados climas, ríos, mar, costas, lagos y elevaciones, permiten una amplísima diversidad de fauna y flora que llena de colorido la vista y de aire puro los pulmones. Sin embargo, todas estas especies viven en constante riesgo por la contaminación, la deforestación, y el cambio climático, por lo que diferentes asociaciones de turismo han iniciado una titánica lucha para garantizar la conservación de  los distintos ecosistemas y promover el conocimiento de estas valiosas áreas naturales.

Foto: Rodrigo Gaviria Obregón.

La Fundación Ecológica de los Colibríes de Altaquer (FELCA), una ONG fundada por varios jóvenes estudiantes y profesores del Instituto Mixto Santa Teresita de Altaquer (IMSTA), es una de esas entidades que se ha puesto manos a la obra, creando el Plan de Manejo de la Reserva Natural del rìo Ñambí, que en conjunto con indígenas de la comunidad Awá y otros miembros locales del corregimiento, tiene como meta generar consciencia ambiental, implementar procesos de investigación y fortalecer el desarrollo del municipio a través del correcto aprovechamiento de la Reserva Natural del Río Ñambí. La acelerada reducción de los bosques y ecosistema, fue la principal motivación de esta asociación para implementar de manera inmediata estrategias de ecoturismo y pedagogía para que la conservación y el desarrollo sostenible se conviertan en la característica del turismo en la zona.

Foto: Rodrigo Gaviria.

La fortaleza de esta ONG reside en la cooperación y la alianza con comunidades indígenas, afro-descendientes y campesinos, quienes también buscan el cuidado y la preservación de la tierra como zona de tradición y fuente de vida, y es que son 1.400 hectáreas de bosque primario que podrían desaparecer si no se toma medidas. Por esta razón, se han creado senderos para organizar la observación, interpretación
ambiental y avistamiento de aves, y los turistas pueden alojarse en una hermosa
cabaña al lado del río. La reserva natural Rio Ñambí ofrece dos opciones: disfrutar de la belleza del paisaje, relajarse y disfrutar de las bondades terapéuticas del río o de la zarzaparrilla y la planta de bejuco que abundan en la zona; o hacer investigación científica de la flora y fauna. El trabajo de La Fundación Ecológica de los Colibríes Andaquer es un ejemplo a seguir, porque además de proteger este maravilloso espacio generador de oxígeno, agua y vida para la humanidad, está actuando como integrador de las comunidades indígenas con el creciente número de visitantes que quieren disfrutar de las maravillas de esta obra de arte viviente.