Las montañas, el paisaje de Obonuco y el Volcán Galeras inspiran el trabajo del maestro Fidencio Miranda.

Fotos por: Manuel Noguera.

El pasado 6 de enero desfiló por la Senda del Carnaval la carroza ‘La naturaleza es mi casa’, del maestro Franklin Melo. La carroza hacía un homenaje en vida al maestro Fidencio Miranda, tallador y calador de madera. La carroza tenía en la parte delantera una representación del jarrón en el que el maestro Miranda ha trabajado en los últimos tres años. En la parte posterior se encontraba la figura del maestro, la cual, parecía que surgía de la tierra y se mezclaba con la vegetación; raíces, ramas y hojas hacían parte de ese cuerpo de cabeza cana y que sostenía en una mano una gubia, herramienta con la cual trabaja la madera.

El maestro Miranda cuenta que aprendió a tallar de forma empírica y que ha tenido la oportunidad de transmitir su conocimiento a niños y niñas de Obonuco, su pueblo natal. Es un hombre humilde, sonriente y agradecido con el cariño que ha recibido gracias a su trabajo hecho con punzones, limas y un taladro pequeño.

La técnica de calado del maestro Miranda se distingue por la minuciosidad, el preciosismo y la paciencia, por esto ha sido galardonado con la Medalla a la Maestría Artesanal en los años 1985 y 2014, entre otros reconocimientos.

El jarrón que el maestro muestra con orgullo está lleno de figuras que representan vivencias y conocimientos adquiridos a lo largo de sus 81 años. Los micos que aparecen son la representación de un recuerdo de su infancia: el recuerdo de cuando
su padre lo llevaba a El Encano y él se internaba en la montaña y miraba a los micos saltar de un árbol a otro.

Los ‘cusos’ que adornan el jarrón le recuerdan sus años como agricultor en los que tenía que lidiar con estos gusanos para que la cosecha no se perdiera. Otra figura que aparece es la del ‘cueche’ o arcoíris, la cual, le recuerda los ocho meses que pasó
enfermo en una cama porque, como él cuenta, pisó uno de refilón y se enfermó            del ánima.

El maestro Fidencio Miranda elabora sus propias herramientas.

En ese sentido, las figuras del jarrón: aves, cuyes, gallinas, mariposas, peces, caballos, serpientes, entre muchas otras, han sido para el maestro Fidencio Miranda un puente para recordar su propia vida, una historia inmensa como él dice, una vida que también es una obra de arte y que ha tenido como escenario la naturaleza.