La moda de Adriana Santacruz

“Mi vida transcurre con un objetivo muy claro, desde un principio me propuse innovar en el campo de la moda, para ello elegí algo autóctono:
los tejidos indígenas para convertir lo autóctono en lo global, es moda que se posesiona en todas partes del mundo, con concepto y tendencias
totalmente propias…”

Segura, dinámica, visionaria, inteligente, jovial, alegre, exitosa, propositiva, sutil, noble…, epítetos con los que sucintamente se puede definir a una bella y expresiva mujer, que a través de sus anónimos trazos, bocetos y puntadas ha conquistado el mundo de la alta costura. Epítetos que no solo califican a una aguerrida mujer, sino
que avalan el anticipado posicionamiento sobre un pedestal destinado solo a los genios. En este despliegue de talante, se fusionan ingredientes de la cultura ancestral, del simbolismo mítico andino, del vernáculo folclor nariñense, de la bucólica paleta natural con un matiz de verdes, terracotas, sienas, o de la frescura atmosférica del litoral, para gestar arte, obra pintoresca maquetada en el sur lírico de Aurelio Arturo, la obra de Adriana, la habitante del universo de las musas. Las metas, los proyectos, los propósitos y los retos se alcanzan, se luchan y se trabajan, estos no llegan por azar: “Soy la pionera, la primera diseñadora en Colombia que supo mezclar la artesanía con la moda, como la tenemos ubicada en la alta costura. Con el pasar de los años aflora aún más lo artístico, así se cataloga mi trabajo, como la arquitectura de la moda”. Con emocionada vitalidad en su relato, Adriana Santacruz, expresó en una amena conversación con VOCES DE NARIÑO, detalles de su ascendente carrera, rodeada de su microcosmos de retazos dibujados con poemas, del colorido de las telas dispuestas caprichosamente en cada espacio del taller gestor de sueños, de retos rubricados       con el éxito.

                                                       El ayer y el hoy

“Antes de ingresar a la Corporación Universitaria Autónoma de Nariño, trabajaba en lencería, o sea trabajos que hacía para cortinas, obviamente los realizaba con criterio de diseño. Una de mis fortalezas, considero, es el buen dominio de las proporciones, además poseo una cualidad para manejar, seleccionar y disponer libremente de una gama de colores, muy rica, muy sustanciosa, que me permite jugar con la policromía que ofrece la naturaleza. La “guanga” de los indígenas, por ejemplo, es el telar que apoya mi propuesta”. Añade Adriana

Preparar y presentar una colección en sociedad, implica someterse a un proceso investigativo que sustente la creación de la obra, por esta razón el trabajo de Adriana se fundamenta en los arquetipos, historias con energía propia, con personajes simbólicos que luego posibilitan la asignación de un nombre con el que se identifica la pieza: es el título de la obra. “La Mar Coralina” Otoño – Invierno 2010, es el nombre de la colección que presentó en septiembre pasado en la “Ciudad Luz”, París, en la casa del embajador de Colombia en Francia. Una propuesta que evoca el contexto de la intimidad oceánica, con un azul intenso desvanecido en gamas que incorporan estilizaciones de la vida marina y sus huéspedes, para describir con magia, con energía subacuática los corales, las especies de flora y  fauna. Aquí se pone de manifiesto un escenario totalmente diferente al propuesto en las colecciones anteriores que destacan el componente andino. Tejidos, temáticas, diseños y la sumisa materia prima, sufren una metamorfosis estética y plástica con el guiño creativo de Adriana Santacruz. Inspirada en legado ancestral del pueblo de Los Pastos -que habitaron los fronterizos andes sureños - y sus telares de madera como “la guanga”, otrora utilizada por las matronas para diseñar el simbolismo geométrico y el lenguaje gráfico de su cultura, la Diseñadora de Modas pastusa, crea sus obras artísticas con el apoyo de 50 humildes mujeres de las poblaciones de Guachucal, Aldana y de Pasto, igualmente con las manos sensibles de niños y niñas.

                                                “Buen pulso y buena letra

Sólo 10 años acompañan a Adriana Santacruz en la corta travesía por las “grandes ligas de la alta costura”. Desempeñándose aún como estudiante, en 1999 participó en una Feria de Artesanías en Tenerife (España), aquí inició la cosecha de éxitos al recibir el premio por el rescate de técnicas artesanales. Su ascendente carrera la continuó la Feria Expoartesanías 2000, con grandes calificativos fue acogida su propuesta. Segura y motivada por sus triunfos se fijó como meta preparar una colección que la llamó ‘Sara y el halcón’, obra que se encuentra en el Museo el Matadero de Madrid, con la cual ratificó su buen momento en la Pasarela FUCSIA 2007. Aquí fue seleccionada como la diseñadora de la tradición. Sara (ruana) encarna a la mujer universal contemporánea, y en el Halcón se manifiesta el deseo de libertad. La participación en Colombiamoda- Medellín- 2008, conllevó importantes logros, el premio a la mejor pasarela con el desfile: Identidad Colombia, que le mereció el reconocimiento del Instituto Marangoni, de Italia que le otorgó una beca para asistir al curso de Marketing de Moda, éste se hizo efectivo en Milán, Italia en julio pasado. En su prospecto de participaciones exitosas se registran entre otras: la I Bienal Iberoamericana de Diseño en Madrid España, su prenda fue calificada como obra de arte; Bogota Fashion, Fashion Week Latino en Miami, Quito Moda. El talento y carisma de nuestra diseñadora avizora un horizonte benévolo en triunfos, que desde su natal Pasto ha labrado con constancia y gracias también a su donaire de auras positivas. Voces de Nariño felicita y comparte la satisfacción que nos embarga a los nariñenses por haber disfrutado de los logros de un talento lleno de sensibilidad y nobleza artística.