Imagen de la Dolorosa. Foto: Javier Vallejo Díaz

Los tradicionales “pasos” en las procesiones de Semana Santa fuera de impactar sobre la fe de todos los católicos, se constituyen en promotores de la devoción y la unión de generación en generación.

Uno de los más antiguos en Pasto y el departamento de Nariño es, sin duda el de Nuestra Señora de los Dolores o La Dolorosa como también se le conoce, cuya rica historia se mezcla con la belleza de una imagen que año tras año es conservada como una verdadera reliquia que también enriquece al patrimonio religioso de la región.

El origen de esta hermosa escultura en madera de origen español se remonta a la fundación de Pasto y su refugió inicial fue el templo de San Andrés, el primero en levantarse en la nueva ciudad. Tiene una altura de 1.50 metros que se caracteriza por una perfección en la talla en madera, está vestida con túnica y manto. Su cabeza fue modelada con gran sensibilidad plástica, los ojos enrojecidos y entornados, mejillas rígidas con leve carmín, por las cuales corren las lágrimas y su boca entreabierta complementan la belleza de un rostro que refleja un profundo dolor.

El anda de la Virgen de los Dolores que pesa 80 arrobas fue elaborada en madera en estilo barroco, tiene una dimensión de 2.50 metros de largo por 1.30 metros de ancho, la altura de sus columnas es de 2.50 metros y su base es una tarima de madera; con el transcurrir de los años esta estructura ha sido sometida a varias reformas. La primera compuesta por 10 barrotes fue elaborada por el maestro Eliécer Muñoz. La historia narra que desde comienzos del siglo XX personajes como Clara Elisa de Bucheli, Ana Joaquina Ayerbe de Bucheli, don Julián Bucheli (primer gobernador de Nariño), Josefina de Benavides, Julio Moncayo y don Medardo Bucheli se encargaron de conservar este paso en su calidad de síndicos.

Antiguamente el anda era adornada con floreros y cirios, hoy es iluminada con luz alógena y batería. La Organización de la Dolorosa se creó en Pasto el 22 de junio de
1959, cuenta con personería jurídica y con un organigrama interno muy bien definido. Entre sus principales realizaciones se destacan la constitución de los “pasos” de la Verónica y del Descendimiento que cada año son cargados por jóvenes y niños, respectivamente, en su gran mayoría hijos de los socios; la misma entidad también ha hecho posible la construcción de un mausoleo en el cementerio central de Nuestra Señora del Carmen, destinado especialmente para los socios y socias y además tiene una sede propia en el barrio San Felipe donde se entregan auxilios, se adelantan campañas de bienestar social y reuniones de integración.