Foto: Juan Carlos Oviedo.

El Premio Internacional Globo Azul que recibió el Humedal de La Cocha, como una de las cinco mejores prácticas de manejo de estos ecosistemas a nivel mundial, fue un reconocimiento a las comunidades del lugar que protegen especies y hábitats a través de la administración de recursos y la participación de los habitantes de la zona. Este proyecto ha contado desde sus inicios con el apoyo de la Asociación para el Desarrollo           Campesino ADC.

Por: E. Tatiana Castillo  

Fueron 16 los humedales de todo el mundo selecciona dos por 500 ONG, y com partieron protagonismo en uno de los eventos más importantes sobre medio ambiente: la COP10 del Convenio sobre Diversidad Biológica (Octubre 2010. Nagoya, Japón). La red Mundial World Wetland Network (WWN) promueve esta iniciativa con el fin dar a conocer la visión de las ONG y grupos de la sociedad civil sobre el estado actual de uno de los ecosistemas que aportan mayores beneficios al ser humano y a la vez el más amenazados a nivel mundial: los humedales.Se entregaron Globos Azules a las cinco mejores prácticas de manejo en humedales a nivel mundial. Esta categoría incluye los siguientes criterios de conservación: conservación de la vida silvestre, participación comunitaria, servicios ambientales, aprovechamiento de los beneficios de los humedales y uso racional de los humedales. Las familias que hacen parte de Asoyarcocha, Asociación de Campesinos e Indígenas de la Cocha, y del Cabildo Indígena Quillacinga, con el apoyo de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), están desarrollando prácticas sostenibles y sanas para la producción agrícola y manejo de animales domésticos. Además, conservan por iniciativa propia fragmentos de bosque natural, recuperando la fauna y flora nativas de la laguna. De hecho, muchas familias convirtieron sus fincas en reservas naturales privadas.

                                  Reserva natural Los Arroyos

Unas gradas formadas en el suelo y un arco de pino hacen parte del sendero de la entrada a la reserva Los Arroyos. Las hojas secas parecen una alfombra sobre el piso. El clima es húmedo, hace frío.

Francisco Javier Jojoa Erazo, propietario del lugar, un hombre de baja estatura, con 72 años de experiencia que se reflejan en su cabeza blanca señala, “llevamos siete años como reserva y trabajamos en familia; dispusimos la finca como reserva porque aquí nacen cuatro arroyos de agua y eso es lo que estamos cuidando”. La reserva está ubicada a 5 kilómetros del corregimiento de El Encano y tiene una extensión de tres hectáreas. En el Encano hay 52 predios de campesinos e indígenas que hacen parte de la Red de Reservas Naturales de La Cocha y conservan un área de aproximadamente 4 mil hectáreas. “Yo soy indígena y la pachamama hay que protegerla”, dice Jojoa, “En mi casa tengo un jardín con plantas traídas del bosque, son plantas nativas, no es el jardín convencional”, manifiesta.

Al terminar el sendero de entrada, frente a la casa de Jojoa, adornada con panales de huevo en el cielo raso, hay dos jardines con flores de diversas especies, en su conjunto parecen ramos de flores puestos sobre el cemento, ramos que fácilmente sobrepasan los dos metros de altura. Y aquí empieza el recorrido.

La chagra está ubicada al respaldo de la casa, es un huerto pequeño para el autoconsumo donde los Jojoa cultivan cebolla, maíz, tomate de árbol, fríjol rosado, chilacuán, reina claudia, curuvas y coles. También tienen cultivos de lombrices y una compostera, para no comprar abonos artificiales. Ellos fabrican sus propios remedios fungicidas.

Ya subiendo al bosque, en el pozo de truchas se ven los alevinos jugueteando bajo del agua. “Las lombrices consumen abono orgánico y las truchas son alimentadas con lombriz; por eso tienen una pigmentación roja aunque no usamos pigmento sintético. Esta trucha tiene proteínas diferentes a las demás, pues no crecen a esfuerzo, su sabor es diferente”, afirma Víctor Edelio, hijo de Francisco Jojoa

                                        Un tesoro natural para todos

Montaña arriba se empiezan a ver los nacederos de agua. “Cuando compré esta tierra era ciénaga pero yo hice una sequia. Esta es agua potable, dejé una parte del bosque para protegerla, desde el principio pensé: esta agua nos ha de valer algún día”, cuenta Jojoa con una sonrisa en su rostro.

El lugar es frío y las nubes acompañan el ambiente. El color plata de La Cocha y el verde del campo combinan con todos los colores de las flores y pajarillos que sobrevuelan el lugar. Las ardillas en los árboles de motilón también conforman este ecosistema que es importante preservar. Para la conservación del humedal, la comunidad se ha organizado en cinco colectivos de trabajo: Herederos del Planeta, Colectivo de Mujeres, Colectivo de Producción, Colectivo de Caracterizadores y
Colectivo de Comunicaciones.

Alfonso Miramag, tesorero de Asoyarcocha, señala que: “se produce lo necesario para poder vivir y lo que sobra se ahorra, se administra mucho mejor y esto ha favorecido la condición económica. Además, en la familia se valora a las personas, al semejante, al entorno, a uno mismo y eso hace que el ambiente familiar sea más llevadero”. A la entrada de la reserva, ubicada en la vereda el Carrizo, hay un mensaje que invita a los turistas a una reflexión sobre el cuidado de nuestro entorno: “tu misión, si decides aceptarla, es proteger el ambiente, preservar las fuentes de agua, suelo, la flora y fauna de la región”. Un reto para todos los habitantes del mundo.