Foto; Javier Vallejo Díaz

La Cocha, ese tranquilo, hermoso e inconfundible paraje natural del departamento de Nariño, tiene un nuevo huésped. No se trata de un sofisticado turista extranjero, tampoco de una nueva variedad de trucha, menos de una especie vegetal exótica.

Por las apacibles aguas de la bella laguna localizada en el corregimiento de El Encano, zona rural del municipio de Pasto, comenzó a navegar una nueva embarcación que aún no ha sido bautizada pero que VOCES DE NARIÑO se convirtió en el primer medio de comunicación en Nariño y el país en estrenarla.

Es muy diferente a las embarcaciones que nos hemos acostumbrado a observar. Es similar a un planchón como el que se utiliza en algunos ríos de Colombia para trasladar pasajeros y vehículos, pero con una diferencia: este tiene dos pisos para garantizar una mayor comodidad a los turistas.

Su gestor y promotor no es un campesino del lugar, como tampoco es un fabricante en serie de esta clase de medio de transporte fluvial llegado de algún país                             europeo o escandinavo.

Rubén Darío Lesmes Bustamante, es un hombre visionario que como muchos turistas que cuando llegan a La Cocha se impresionan con su belleza y se proponen volver algún día, pero él regresó más temprano que tarde con una sola idea clavada en la cabeza: promover un turismo ecológico distinto a lo tradicional.

Para este colombiano con mezcla de antioqueño y santandereano no fue fácil impulsar el proyecto, porque sabía que convencer a los nativos no iba a ser una tarea fácil.

Hoy varios de los campesinos que decidieron acompañar su propuesta le agradecen porque obtienen mayores ingresos económicos, una mejor calidad de vida y un futuro más halagador.

Así lo manifiesta Luis Arturo Janamejoy, quien se dedica al cultivo de la trucha y hace un año comenzó una nueva ilusión con la construcción de un restaurante junto al Hotel Sindamanoy al que lo bautizó con el nombre de “Sasón de Rosita”. No le
iba tan bien hasta cuando hace seis meses lo visitó Rubén Darío para proponerle una sucursal de su negocio pero flotante, es decir sobre las aguas de la laguna, cosa que él no entendió. Después comprendió que se trataba de habilitar sobre la moderna embarcación una pequeña cocina y un mini autoservicio, obviamente con la especialidad de la trucha arco iris en sus distintas preparaciones, para complacer el gusto de los pasajeros. “Esto ha sido de enorme beneficio para nosotros, porque se genera empleo, se brinda calidad en el servicio y hay bienestar general”, dice este hombre que indica que en el presente año se ha propuesto construir varias cabañas para ofrecer a los turistas el servicio de alojamiento.

Rubén Darío Lesmes Bustamante, es un hombre visionario que como muchos turistas que cuando llegan a La Cocha se impresionan con su belleza.