Hay una frase atribuida a Albert Einstein que dice que “la crisis es la madre de la creatividad”, y la verdad detrás de la misma se ha hecho evidente a la raíz de la pandemia que enfrenta el mundo.

Investigadores de diferentes especialidades en todo el planeta han dedicado grandes esfuerzos para responder a la emergencia causada por el Covi-19. Es una carrera contra el tiempo que ha incentivado la investigación científica en pro de salvar vidas, y Colombia se destaca de manera positiva por sus aportes. En Nariño, Mauricio Rosas Narváez, estudiante de la Universidad Minuto de Dios, junto con su hermano una cabina de desinfección automática, además de distribuir eficientemente un líquido desinfectante sobre la persona, cuenta con sensores de temperatura para determinar si tiene fiebre. Este tipo de iniciativas tiene una herramienta importante en contra de la propagación del virus, ya que, como bien dicen, la mejor cura es la prevención.  

El coronavirus afecta principalmente los pulmones y las vías respiratorias. Los pacientes más graves sufren síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), requiriendo un ventilador mecánico, dispositivo que asiste o reemplaza la respiración natural de personas que perfora la capacidad de hacerlo por sí mismos. La limitada disponibilidad de estos ventiladores para atender al creciente número de pacientes, es la principal causa de mortalidad en el mundo por Covid-19. Ni siquiera los sistemas de salud de los países más ricos tienen equipos para atender a los infectados, así quedarán afectados en Italia y España, donde este déficit obliga a los médicos a tomar la difícil decisión de qué pacientes se conectan ya no decir, quiénes morían .

La escasa existencia frente a la alta demanda, ha  hecho que muchos países restrinjan la exportación de  respiradores mecánicos, tratando de reservarlos para  atender a sus ciudadanos, lo que sumado al elevado  costo de cada uno de ellos, dificultó aún más su adquisición. Es por esto que la producción de estos equipos  en forma acelerada, económica, y en una cantidad que  permita salvar vidas al momento en que tengan lugar  los picos de contagio; se convirtió en la prioridad de la  investigación científica a nivel global.

En el caso de Colombia, donde aún no se ha presentado el mencionado pico –expertos calculan que se  presentará hacia el mes de julio-, resulta fundamental  contar para ese momento con una gran cantidad de  estos ventiladores, y gracias al ingenio nacional ya  existen varios prototipos de bajo costo con toda la capacidad para cumplir con las mismas funciones que  los de fabricación extranjera.

La industria y la academia se han unido para ofrecer  estas soluciones vitales, tal es el caso de la Universidad de La Sabana que en alianza con Indumil y Cotecmar, trabajan en la producción de un respirador de  bajo costo y con patente abierta, lo que significa que  harán la transferencia tecnológica a otras entidades y  grupos de investigación para que puedan reproducirlos, incluso en otros países de la región. The Washington post y The New York Times, resaltaron el desarrollo, destacando su costo de aproximadamente 2000  dólares frente a los 40.000 que cuestan los normales.

Otros tres prototipos hacen parte del proyecto de nominado Innspiramed. Construidos con partes de  automóviles y otras herramientas, la recursividad de  los mismos llamó la atención del Wall Street Journal,  publicación que le dedicó un artículo titulado “Coronavirus pandemic prompts race in Latin America to build  cheaper ventilators” (La pandemia de coronavirus impulsa la carrera para construir ventiladores más baratos en América Latina). Industrias Médicas Sampedro,  la Universidad de Antioquia y la Universidad EIA, presentaron, cada uno, un prototipo, cuya producción en  serie se iniciará una vez el Invima dé el aval.

Por su parte, la Universidad Nacional ha hecho importantes avances en este sentido. Uno de ellos es el  creado por el profesor Jorge Hernán Estrada, director  del departamento de Ingeniería Eléctrica, Electrónica

“La limitada disponibilidad de estos ventiladores para atender al creciente número de pacientes, es la principal causa de mortalidad en el mundo por Covid-19”

y Computación de esta institución en Manizales. Se  puede elaborar con materiales que ya existen o que  se pueden fabricar en Colombia. “Un ventilador comercial de uso quirúrgico cuesta alrededor de 80 millones  de pesos, mientras que nuestro prototipo, no invasivo,  puede costar tan solo 800.000 pesos”, explicó el docente.

Otro modelo corre por cuenta del ingenio de estudiantes de Ingeniería Electrónica de la Universidad  Pontificia Bolivariana y de Ingeniería Mecánica de la  Universidad Nacional (Sede Medellín), quienes unieron esfuerzos y diseñaron un ventilador mecánico,  también de bajo costo. Este desarrollo está inscrito  en la convocatoria Code Life Ventilator Challenge,  organizada por la Fundación del Hospital General de  Montreal en Canadá y el Instituto de Investigación del  Centro de Salud de la Universidad de McGill de ese  mismo país.

Ion Heat es una compañía antioqueña que se interesó también por la creación de un ventilador quirúrgico, el IHT 200, que coincide con los demás desarrollos del país en la facilidad de ejecución de las piezas y el bajo costo. Se encuentra a la espera del aval correspondiente, según lo indicado Andrés Bernal, gerente de la compañía.

La capacidad del talento nacional para generar proyectos de investigación tan importantes, es una voz de aliento en momentos en que la humanidad entera se ha visto golpeada por malas noticias. Esta crisis ha unido al planeta entero para perseguir un mismo objetivo: salvar vidas y encontrar en conjunto la respuesta para vencer a un enemigo común. Crear es la clave, y sin duda, una vez más, la creatividad ha sido incentivada por la crisis.