Por: Alejandra Burgos, Érika Erazo

La contaminación generada por el plástico está causando daños irreparables en el planeta. Cerca del 75% de su producción es desechada y se calcula que aproximadamente 8 millones de toneladas de residuos de plástico llegan a los mares del mundo cada año.

Una de las estrategias para disminuir la contaminación generada por el plástico son los bio-empaques, una alternativa de empaques biodegradables. Una opción muy llamativa en este sentido proviene de uno de los principales alimentos en el mundo: el maíz, cuyos residuos agroindustriales (la hoja que lo recubre) han aumentado en los últimos años. En el 2018 el departamento de Nariño produjo aproximadamente 3.452 toneladas de maíz, y el 12% de ese peso corresponde a desecho.

Si bien esta hoja es actualmente utilizada para la elaboración de artesanías, ese uso representa un mínimo de aprovechamiento, mientras la mayor parte es desechada en la misma zona de cultivo. En este sentido, se planteó la posibilidad del aprovechamiento de la hoja de maíz para la obtención de productos con beneficio económico, social y ambiental: una biomasa que posee un 35% a 45% de celulosa. Este polímero es obtenido por medio de un tratamiento hidrotérmico alcalino y puede usarse como base de nuevos productos como papel, cartón y empaques de alta biodegradabilidad.