Foto: Javier Vallejo Díaz

Hace ciento cincuenta años, el diez de Abril de 1859, el Papa Beato Pío IX creó la diócesis de Pasto. Este acontecimiento de hace ciento cincuenta años es lo que celebramos en lo que se llama Año Jubilar.

Por: Pbro. José Félix Jimenez Vicario General Diócesis de Pasto.

La palabra jubileo viene de una palabra hebrea “yobel” que significa cuerno de carnero, por cuanto el jubileo se anunciaba mediante el sonido de un cuerno de carnero. Cuando el pueblo judío oía el sonido del cuerno, se alegraba ya que mediante ese sonido se anunciaba un año de descanso para la tierra, de liberación de los esclavos, de remisión de las deudas y de recuperación de las propiedades familiares. (Lv 25, 8-36).

El año jubilar lo celebraban los judíos cada cincuenta años por orden del mismo Dios. Y los cristianos, que continuamos con la fe del pueblo judío, también lo celebramos cada cincuenta años.Para nosotros, el jubileo es motivo de alegría por cuanto hemos disfrutado de la presencia de Cristo entre nosotros, anunciando su Palabra, realizando una salvación integral a través de la sagrada liturgia y mostrándonos el amor del Padre, que quiere que todos nos salvemos.

La razón del jubileo está en la fe, pero la experiencia de fe se vive en una iglesia particular, por esto el jubileo lo celebramos de manera diocesana. Aquí está la
razón por qué tenemos diversas celebraciones con grupos humanos, por ejemplo, la celebración de los agentes de la salud, de los educadores, de los niños, de los
jóvenes, de los grupos apostólicos, de los sacerdotes, etc.

En el jubileo hay unos signos: la peregrinación, la Puerta Santa, la                 indulgencia.Peregrinamos porque los hombres somos viajeros que estamos                 en la tierra pero vamos para el cielo y es necesario demostrar con nuestro caminar ese carácter de peregrinos. En la peregrinación recordamos a Jesús que peregrinó por esta tierra: por esto el ejercicio de la ascesis laboriosa, del arrepentimiento por las debilidades humanas, de la vigilancia ya que conocemos nuestra propia debilidad, y de la conversión del corazón.La Puerta santa, abierta por primera vez en la Basílica del Santísimo Salvador de Letrán durante el Jubileo de 1423.

Ella evoca el paso que cada cristiano está llamado a dar del pecado a la gracia. Cristo dijo: Yo soy la Puerta” (jn 10, 7) para indicar que nadie puede tener acceso al Padre
sino a través suyo. La indulgencia que es uno de los signos constitutivos del Jubileo
se manifiesta la plenitud de la misericordia del Padre que sale al encuentro de todos con su amor, manifestado en primer lugar con el perdón de las culpas.La celebración central del Jubileo estaba programada para los días 19,20 y 21 de mayo, pero con motivo de la enfermedad de monseñor Enrique Prado Bolaños, se la trasladó para los días 10, 11 y 12 de septiembre