Por: Ana González Medina, Especialista de programa, responsable del Sector Cultura Oficina y Representación de la UNESCO en Quito para Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela

El pasado diciembre de 2020, el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, inscribió los “Conocimientos y técnicas tradicionales asociadas con el Barniz de Pasto Mopa-Mopa en Putumayo y Nariño”, en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que Requiere Medidas Urgentes de Salvaguardia.

Este destacado reconocimiento al legado patrimonial vivo del barniz de Pasto, así como a su imperante salvaguardia, es el resultado de un esfuerzo mayor de las autoridades colombianas, los gobiernos locales, y por supuesto, de las propias comunidades portadoras, para documentar el complejo entramado de saberes que caracteriza a este patrimonio inmaterial, y los desafíos que dicho patrimonio enfrenta.

El patrimonio cultural inmaterial también se conoce como patrimonio vivo, y en este sentido, la salvaguardia debe sortear amenazas como la escasez de las materias primas

La inscripción en la lista de la UNESCO, debe ser aprehendida como una oportunidad para fortalecer las medidas de salvaguardia de este patrimonio, entendida ésta como “las medidas encaminadas a garantizar la viabilidad del patrimonio cultural inmaterial, comprendidas la identificación, documentación, investigación, preservación, protección, promoción, valorización, transmisión - básicamente a través de la enseñanza formal y no formal- y revitalización de este patrimonio en sus distintos aspectos” (art.2).

En todas estas acciones, es fundamental el involucramiento activo y significativo de las y los portadores, en su diversidad. En efecto, el valor propiamente patrimonial de una práctica reside en aquellos y aquellas que la portan, que la recrean y la mantienen viva. Recordemos que el patrimonio cultural inmaterial, también se conoce como patrimonio vivo, y en este sentido, la salvaguardia debe sortear amenazas como la fosilización (el patrimonio inmaterial cambia, en la medida en que las sociedades en que se insertan cambian), la deforestación y el cambio climático que redundan en una menor disponibilidad de las materias primas, y el debilitamiento de la transmisión, con un número reducido de portadores y/o un interés reducido de los jóvenes. Estas problemáticas no tienen soluciones genéricas, y la comprensión de sus causas profundas debe pasar necesariamente por el empoderamiento de las propias comunidades portadoras, para que sean ellas quien promuevan e implementen soluciones relevantes y duraderas, en coherencia con las identidades y los significados que estas prácticas vehiculan. El patrimonio no está en los objetos, sino en las personas que reciben, practican y transmiten estos saberes. Por lo tanto, la salvaguardia está, literalmente, en sus manos, y es responsabilidad del Estado, los gobiernos locales, y demás actores, el proporcionarles las herramientas para lograrlo.

Este reconocimiento de patrimonio vivo para el barniz de Pasto, es el resultado de un esfuerzo conjunto de autoridades colombianas, el gobierno local y por supuesto, los artesanos del barniz Mopa Mopa