Rosaura Arciniegas Narváez, de la finca Chachagüí, en el municipio de Buesaco, es una mujer cafetera y orgullosa de su origen campesino.

El proyecto ‘Fortalecimiento de la Ruta Competitiva de Cafés Especiales de Nariño’ surge en el marco del programa ‘Rutas Competitivas’ del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, con el apoyo de la Unión Europea, y se está implementando en los municipios de Arboleda, Buesaco, Taminango, San Lorenzo y La Unión.

En el proyecto, la Agencia de Desarrollo Local, ADEL, trabaja tres ejes: ambiental, productivo y sociocultural. El eje ambiental busca que las fincas produzcan café optimizando al máximo los recursos con que cuentan; se hace necesario comprender la importancia que tienen diferentes residuos orgánicos, como por ejemplo la pulpa de café y las aguas mieles, que con un buen manejo técnico pueden ser aprovechados como fertilizantes de los mismos cultivos, dando lugar a prácticas sostenibles y amigables con el medio ambiente.

En ese mismo sentido, el proyecto también prioriza acciones para mejorar el proceso productivo al brindar asistencia técnica permanente, por medio de la cual, productores acceden a conocimientos y herramientas tecnológicas e innovadoras para mejorar la calidad de su café.

“La invitación a las personas que tienen conocimiento en el cultivo del café es que podamos replicarlos con la juventud”, dice Arcesio Pinchao Narváez, de la vereda Santa María, Buesaco.

En esta misma línea se propone trabajar el componente de comercialización, para lo cual, se buscan compradores potenciales brindando la asesoría pertinente para que los caficultores accedan a mejores ofertas de precio e impactando positivamente sus ingresos, percibiendo una prima por los cafés de calidad y mejorando el precio de los cafés de menor calidad, tales como corrientes o pasillas. “Antes la pasilla tocaba botarla porque no la compraban, se dejaba en la tierra y eso nos perjudicaba, pero ahora con el conocimiento que tenemos ya es muy distinto, las cosas se hacen mucho mejor, lo cual nos ha generado unos ingresos adicionales”, manifestó doña Rosaura Arciniegas Narváez, líder de una de las familias vinculadas al proyecto.

“Nosotros, los campesinos cafeteros, para conseguir un café especial, hacemos un gran esfuerzo en todo el proceso productivo, desde el cultivo, con una buena cosecha, un buen beneficio, un buen secado en el que se controla la temperatura y un buen almacenamiento, y así, muchas veces no tenemos una remuneración que recompense el esfuerzo que implica entregar un café de alta calidad. Esto hace especial el proyecto, el comercio justo”, explicó Arcesio Pinchao Narváez, productor cafetero. Por su parte, Rosaura invitó a los jóvenes caficultores a seguir adelante, que se queden en el campo, “hay mucha juventud que sale del campo porque pueden tener poca experiencia en el cultivo del café. Mi mensaje es decirles que estudien, pero que vuelvan al campo, porque el campo es muy lindo, en el campo se vive mejor y no hay que avergonzarse de ser campesinos, al contrario, ser orgullosos de haber nacido en el campo. El futuro de las ciudades está en el campo y en la juventud”, dijo con firmeza doña Rosaura.

Federación Nacional de Cafeteros de Colombia