El fique guarda toda una tradición artesanal en Nariño, son muchos los productos que se pueden trabajar con él, y quienes han dedicado su vida a ello, hoy buscan que lo que hacen, llegue no solo a las ciudades del departamento sino a todo el país

Conservar las tradiciones, brindar a las mujeres herramientas para ser económicamente independientes y avanzar en la lucha contra el machismo, son algunas de las metas de la Mesa Municipal de Mujeres de Guaitarilla de la que Lolay hace parte.

Con el fique, planta milenaria, además de empaques se pueden hacer mochilas, flores decorativas, alpargatas, jabones, lámparas, gimnasios para gatos, portaretratos y hasta muñecas. El límite es la imaginación y la creatividad de los artesanos que se dedican a trabajarla como una tradición heredada de generación en generación desde              hace siglos.

En el municipio nariñense de Guaitarilla está muy difundida la elaboración de todo tipo de elementos con esta fibra natural que tuvo su mayor auge en Colombia entre las décadas del 50 y el 70. Allí persisten muchas fábricas de cabuya, entre las cuales se destaca la de Lolay, una mujer que se ha empeñado en rescatar esta bonita tradición que aprendió en su casa desde muy pequeña, cuando hilaba la cabuya junto a sus padres para apoyar la empresa familiar de empaques, que posteriormente entró en declive con la introducción de bolsas plásticas a un costo mucho menor.

Así vivió su niñez y adolescencia, hasta cuando salió del colegio y se alejó para estudiar enfermería en la Universidad Mariana. Pero pudo más el amor por el arte, y una vez que regresó a su municipio, decidió que lo suyo seguía siendo el fique y que no solo quería tener su fábrica, sino enseñar el arte a otras mujeres para que lo convirtieran en emprendimiento. Posteriormente realizó cuatro cursos en el SENA sobre pintado y acabado de la cabuya. Hoy en día lidera una asociación de 45 mujeres denominada “Asomujer”, que congrega a campesinas de todas las veredas del municipio de Guaitarilla que trabajan el fique.

“Somos mujeres cabezas de familia, yo fabrico, enseño, he salido a vender puerta a puerta mis creaciones y también soy el puente del mercado para las artesanías de todas”, cuenta Lolay, cuyo trabajo como lideresa inició formalmente hace aproximadamente ocho años, cuando fue designada como presidenta de la Mesa Municipal de Equidad y Género, desde entonces se ha dedicado a buscar apoyo para mujeres rurales emprendedoras, propósito al que se han sumado desde hace más de un año la gestora social Luceny y el alcalde Yovanni Bastidas. Tiene un pequeño local al lado del parque que se llama “Arteway” donde exhibe y vende los productos, al tiempo que enseña a un grupo de niñas los tejidos y técnicas para que además de tener una herramienta para el futuro, perpetúen ese conocimiento.

Se ha empeñado en rescatar esta bonita tradición que aprendió en su casa, donde desde muy pequeña hilaba la cabuya junto a sus padres para apoyarla empresa familiar de empaques

Ser independientes y darle a su arte el realce y valor que merece, es el resultado de un trabajo mancomunado llevado a cabo por las mujeres artesanas de Guaitarilla, que al asociarse se fortalecieron de manera individual y colectiva, consolidando un proyecto de vida que responde a dos necesidades muy sentidas: la independencia económica y el empoderamiento de las niñas y las mujeres.

Conservar las tradiciones y llevarlas con orgullo más allá de los límites del departamento, ocupa gran parte del tiempo y esfuerzos de la Mesa Municipal de Mujeres de Guaitarilla, pues de eso depende que la herencia cultural no se pierda, por esta razón, periódicamente  se reúnen para compartir ideas, experiencias e inquietudes en referencia tanto a sus proyectos, como a conocimientos en sus derechos y posibilidades como género.

Las artesanas del fique son ejemplo de adaptación y de transformación, la asociación de 45 mujeres denominada “Asomujer”, congrega a campesinas de todas las veredas del municipio de Guaitarilla que trabajan el fique.

Conservarlas tradiciones, brindar a las mujeres herramientas para ser económicamente independientes, y avanzar en la lucha contra el machismo, son algunas de las metas de la Mesa Municipal de Mujeres de Guaitarilla

Las artesanas del fique son ejemplo de adaptación y de transformación, la fabricación de empaques, que era la principal actividad hace unas décadas, dejó de ser rentable por la aparición del plástico, eso llevó a las familias buscar una nueva opción y la encontraron en el arte, un área en la que el plástico no podrá desplazarlo porque el valor radica precisamente en el trabajo único de cada pieza elaborada con esta rústica y autóctona materia prima.

Lolay se siente orgullosa de haber dedicado su vida a lograrlo, aportando a través de la Asociación al fortalecimiento de su cultura y a apoyar a otras emprendedoras que como ella, también cumplen el papel de padre y madre en el hogar.

Por eso envía este mensaje: “las mujeres tenemos que ser íntegras, enseñarles a nuestras niñas que podemos llegar a ser muy grandes, liderar, estar al mando en lo que nos propongamos, podemos emprender, gobernar un país y ser buenas líderes, y eso lo logramos con educación, eso es lo que nos lleva al éxito, el conocimiento nos puede abrir todas las puertas”.

Con el fique se elaboran mochilas, flores decorativas, alpargatas, jabones, lámparas, gimnasios para gatos, portarretratos, muñecas, entre otros muchos objetos. El límite es la imaginación y la creatividad.