Estudiantes del programa Escuelita Verde aprendiendo a cuidar el páramo. Foto: Jorge Bedoya.

Al frente de la Reserva Natural Pueblo Viejo (RNPV), se contempla en todo su esplendor  el Dedo de Dios y el Volcán Azufral, al tiempo que se observa el lento ascender de las nubes hacia las montañas, de un viento frio y purificante donde se escucha a lo lejos el melodioso canto de las aves. En medio de este espléndido entorno natural, ¿cómo no entender la inmensa responsabilidad de cuidar el ecosistema del páramo? Este ecosistema colmado de lugares mágicos es una mezcla de grandes extensiones de pajonales y frailejonales, es hábitat natural de muchas formas de vida y en sus cimas nacen reservorios de agua o lagunas que abastecen de este preciado líquido sagrado a municipios aledaños como Chambú y Mallama, “La reserva es un proyecto lúdico-educativo que busca acercar a los niños a la cultura ambiental, al amor por su tierra, a impulsar soluciones innovadoras que apunten a proteger el páramo. Se busca perpetuar espacios naturales para las nuevas generaciones haciendo preservación in situ y permitiendo procesos de regeneración natural sin intervención antrópica y aprovechando la matriz natural que la rodea; el proyecto fomenta el ecoturismo responsable y no invasivo, y fundamentalmente, se quiere educar a los niños de la región a través del programa de Escuelita Verde” explicó Jorge Bedoya, gestor de esta iniciativa que surge en el 2013, gracias al apoyo de la empresa privada.

El programa Escuelita Verde abarca temas como sensibilización ambiental, el
mundo de las plantas, el ciclo de agua y el suelo que rodea el páramo; las niñas y
los niños que habitan en el páramo van El programa Escuelita Verde abarca temas como sensibilización ambiental, el mundo de las plantas, el ciclo de agua y el suelo que rodea el páramo; las niñas y los niños que habitan en el páramo van asimilando los contenidos mediante diversas actividades sensoriales, juegos, caminatas, películas, pintura, talleres de música, entre otros. Adicionalmente, se brinda un refrigerio nutritivo y divertido donde se provee de todos los materiales necesarios para su implementación.

“Quienes creemos en la educación, sabemos que es el único camino para el cambio, es la manera de promover la expansión de las capacidades y la apropiación de conocimientos. Desde la Reserva Natural Pueblo Viejo tenemos el reto de generar compromisos a largo plazo con los habitantes de la región para fomentar el cuidado de su entorno y esto solo es posible si las niñas y niños son ambientalmente responsables desde hoy. Somos un grupo de personas trabajando silenciosamente para que esto ocurra. Se trata de educar para el futuro protegiendo nuestros páramos”, explicó Marcela Bedoya Goyes, coordinadora del proyecto.