Foto: Borja Paladini Adell.

"Mujeres: gestoras de vida y esperanza para nuestros pueblos".

Por: Ayda Pantoja.

El encuentro “Mujeres Ancestrales de Nariño”, realizado en el resguardo indígena de Aponte, del municipio El Tablón, contó con la participación de mujeres y autoridades indígenas de los pueblos Pasto, Eperara Siapidara, Awa, Quillasinga y del pueblo anfitrión, Inga. Este valioso acto se llevó a cabo con el ánimo de fortalecer las iniciativas organizativas y participativas de las mujeres al interior de los pueblos indígenas, para el reconocimiento y promoción de sus derechos humanos e individuales como mujeres, y colectivos, como comunidades indígenas.

El evento contó con el acompañamiento de las agencias de cooperación internacional desde los Programas Conjuntos Ventana de Paz, Ventana de Género, PNUD-Art REDES, quienes en coordinación con la Gobernación de Nariño, apoyaron con la organización y desarrollo de procesos organizativos de las mujeres al interior                de sus pueblos.

Para esta iniciativa propia de las mujeres indígenas, el Resguardo Indígena de Aponte, en cabeza de su gobernador, dio la bienvenida a las mujeres e instituciones a su territorio, manifestando su apoyo y reconocimiento legitimo, promoviendo la necesidad de generar espacios para las mujeres como garantía para el fortalecimiento cultural de los pueblos ancestrales, desde su papel de forjadoras de paz y de equilibrio para la convivencia en armonía de los pueblos.

En su espacio autónomo de trabajo, se permitió la participación de dos mujeres indígenas del departamento del Cauca, quienes participaron desde su experiencia como lideres de procesos organizativos para el reconocimiento, protección y promoción de los derechos de las comunidades indígenas, desde lo colectivo e individual; se generaron espacios de reflexión, análisis y proposición de las mujeres indígenas del departamento de Nariño, en donde se reconocieron en un dialogo ancestral desde la Ley de Origen, reafirmando su participación, posición y
responsabilidad frente al equilibrio y armonía de los pueblos.

En un lenguaje femenino, con la vivencia de espacios espirituales, para su armonización, les fue posible generar diálogos desde las realidades de los pueblos,
para la identificación de estrategias y propuestas comunes para ser trabajadas con las comunidades, en donde se promueva y proteja el aporte de las mujeres hacia la construcción de paz en medio de las difíciles condiciones y problemáticas que han padecido los pueblos indígenas.

Se identificaron problemáticas en común, pero también propuestas en común, las cuales se espera sean escuchadas y tenidas en cuenta desde la elaboración colectiva de su MANDATO, documento resultado de este importante evento de trabajo para las mujeres indígenas y sus pueblos. Este documento es contundente en la medida que da a conocer las principales propuestas y líneas de trabajo que son priorizadas por las mujeres, como esenciales para ser fortalecidas y trabajadas desde sus propias necesidades y su propio contexto.

Asimismo, es importante resaltar que producto de este encuentro que se llevó a cabo los días 20, 21 y 22 de Marzo del presente, surge la Alianza de Mujeres Indígenas del Departamento de Nariño, iniciativa propia, que merece especial atención y apoyo, teniendo en cuenta la necesidad de visibilizar la situación de las mujeres indígenas en la región, pero también de escuchar sus propuestas para el fortalecimiento cultural de los pueblos y apoyar sus iniciativas en la construcción de paz desde las realidades y especificidades étnicas.

(Asesora Temática en Género Programa Conjunto Ventana de Paz)

Mandato de Vida para las mujeres indígenas del departamento de Nariño

Las mujeres milenarias de los pueblos: Inga, Pasto, Quillasinga, Awá y Eperara Siapidaara que habitan en el actual Departamento de Nariño, compartimos desde nuestras leyes de origen el aporte que hacemos a nuestros pueblos como cuidadoras y dadoras de vida desde los primeros espacios de sabiduría como son el fogón y la chagra. A través de estas actividades la mujer indígena ha venido construyendo el tejido de los procesos de los pueblos ancestrales desde el espacio del fogón, formando a sus hijos e hijas, nutriendo a su familia y siendo partícipe de la vida ritual. De esta manera hemos contribuido a mantener viva la esencia de los pueblos indígenas, permitiendo el equilibrio y la armonía entre las fuerzas negativas y positivas, la luz y la oscuridad, lo femenino y masculino, lo frío y lo caliente, lo grande y lo pequeño, garantizando así el buen vivir y la pervivencia en el tiempo y en el espacio.