Son aproximadamente 15 minutos de disfrutar el colorido de las pequeñas huertas y parcelas, en un recorrido que demarca el “Camino de las flores”, antes de llegar a la vereda El Duarte, ubicada a unos 300 metros del centro del corregimiento de Cabrera, en el municipio de Pasto.

Los cultivos de papa y cebolla que se observan a los lados del pintoresco camino, fácilmente harían pensar que estas prácticas agrícolas son las únicas a las que se dedican los campesinos en la zona. Sin embargo, el olor a menta, hierbabuena y otros dulces aromas dan pistas de que al interior de las casas de Duarte hay otras vivencias del campo por contar.

Entre el verde follaje, asoman el blanco, lila, rosa y naranja de coquetas flores que se abren paso en la huerta de doña Aura; su “pequeño paraíso”, con olores vegetales que se confunden todos los días entre unos y otros.

“Las plantas se estresan, hay que cambiarlas de ladito. Cuando empiezan a entiesarse y ya no dan follaje hay que trasplantarlas. Estoy muy pendiente de abonarlas y hacer los cortes cuando se debe"

“Son mis aromáticas. Las semillas me las dio mi madre. Ella me dijo un día que estas maticas serían mi vida”. Una tradición de huertas con estas plantas que, según explica Aura Marina Botina, viven al pie de la letra la mayoría de las casi 70 familias de la vereda. El departamento de Nariño, en las zonas frías, es apto para el cultivo de estas especies; especialmente, en los municipios de Pasto e Ipiales.

En el contexto nacional, las aromáticas han adquirido un auge por la demanda internacional del producto que se emplea en las industrias farmacéutica y alimentaria, así como en la elaboración de cosméticos. Algunos departamentos se destacan en la producción para la exportación; no obstante Nariño, con tierras pródigas para el cultivo, tiene un movimiento mínimo de la producción en el mercado local.

“Antes del Covid y el paro nacional, le vendíamos a un comerciante de una plaza de mercado en Pasto, hasta 100 atados de aromáticas, cada 15 días. Ahora vendemos solamente 20 ataditos, en el mismo tiempo, a una intermediaria”, dice Aura Marina. Tanto la pandemia como las movilizaciones sociales del paro que inició en Colombia en abril de 2021, han afectado económicamente a su familia que, afortunadamente, y aún con la baja en las ventas, también se dedica a la cría de cuyes.

“Hay maticas para todo”

Con 71 años, Aura Marina dice tener fuerza para ocuparse de las plantas que sembró como custodias alrededor de su casa, “El Arrayán”, en la que vive con su esposo hace 38 años. Es común en Duarte que los hombres trabajen en el cultivo de los productos de la zona, mientras ellas asumen el de sus huertas en casa.

“Las plantas se estresan, hay que cambiarlas de ladito. Cuando empiezan a entiesarse y ya no dan follaje hay que trasplantarlas. Estoy muy pendiente de abonarlas y hacer los cortes cuando se debe.

Por ejemplo, cuando el cedrón empieza a florecer es que ya se está pasando de cosecha y hay que cortarlo”.

Los cortes usuales en tiempos de pandemia han sido los de la salvia blanca y morada, eucalipto y diente de león pues son las aromáticas que más le pide la intermediaria para vender en Pasto. “No puedo asegurar que curan del Covid, pero sí ayudan con los síntomas. Si Usted hace una vaporización con eucalipto y ciprés, bien tapada su cabecita con una sábana, créame que se descongestiona rápido”.

La manzanilla, ajenjo, malva tendida, ruda y el eneldo ocupan un buen espacio de la huerta, así como otras especies que quizás para muchos son condimentarias, pero que también llevan la denominación de aromáticas pues pueden prepararse como infusiones: tomillo, orégano, albahaca y laurel. Además, tiene algunas plantas medicinales como flor de sauco, paico, poleo, alcachofa y toronjil.

Desde los 10 años empezó a cultivar las ‘maticas’. Sabía que no avanzaría más de segundo de primaria y vio en las aromáticas de la huerta de su madre una oportunidad para aprender. “Cada una sirve para algo. Cuando empecé a conocerlas, ya no solo vendía los ataditos sino que los usaba para curar en la casa”.

Pasa revista por sus plantas y sin titubear hace un listado de sus poderes curativos. “La hierbabuena es un excelente desparasitante, el cedrón sirve para el insomnio. La malva alta, la flor de sauco y el orégano controlan la tos. La alcachofa es buena para las infecciones y el toronjil para los nervios. Hay maticas para todo”.

Las aromáticas están en auge por la demanda internacional del producto, que se emplea en las industrias farmacéutica y alimentaria, así como en la elaboración de cosméticos

“Que en la ciudad sepan de nosotros”

Si bien las bondades curativas de las plantas para los remedios caseros llamaron en principio la atención de Aura Marina y sus vecinas en la vereda, la inquietud por aprender más sobre estas especies empieza a rondarles.

Hace un tiempo, algunas de ellas se dejaron tentar para hacer la prueba de un sazonador natural. Fue un experimento espontáneo con una capacitadora de Pasto que les hizo comprender otras alternativas de uso para sus cultivos.

“Imagínese que de Duarte salen muchas flores para Pasto. A veces pensamos que nuestras aromáticas se están estancando”, afirma Aura Marina.

Ante el crecimiento de los llamados mercados naturales y las tendencias de consumo saludable en el mundo, las aromáticas se convierten en complementos indispensables para la cocina, salud y bienestar.

En Pasto se avanza en la investigación del sector a través de algunas iniciativas; entre ellas, la formación técnica en temas como la transformación de plantas aromáticas en sus productos derivados.

Potenciar la capacidad de comercialización, en un área poco explorada en el Municipio, brindaría a los pequeños productores todo un abanico de propuestas de emprendimiento con este ingrediente natural.

“Sírvase una aromática de eneldo. Es bien rica, sabe a anís. Y llévese estos ataditos para que en la ciudad sepan de nosotros”.