El Sur de Nariño, particularmente las regiones de Obando y Túquerres, así como el norte del Ecuador, en el Carchi, se caracterizan por el frio intenso, debido a la altitud en la que se encuentran sus poblados, todos en msnm: Ipiales 2898; Sapuyes 2900; la vecina ciudad de Tulcán (Ecuador) 2980; Iles, 2985; Aldana 3013; Pupiales 3014; Cuaspud 3050; Cumbal 3050; Túquerres 3059; Guachucal 3180, lo que lo hace el segundo municipio más alto de Colombia, superado por Vetas (Santander) con 3350.

Además, no sobra recordar que en este punto de la cordillera se encuentran importantes elevaciones, como Cumbal 4764 msnm, Chiles 4729 y Azufral 4070, de tal manera que la temperatura promedio oscila entre los 10 ºC y los 14 ºC.

Lo normal es que quienes hemos crecido en estos territorios estemos acostumbrados a estos climas, sin embargo, cuando se viaja de un lugar a otro nos quejamos del frio, con la consabida expresión “achichay”. Ni que decir de cuando los pastusos viajan al Sur o cuando llegan turistas de climas más templados, ahí si es la quejadera de la quejadera. De todas formas, lo normal es quejarse del frio y buscar unos deliciosos hervidos, bebida a base de aguardiente, fruta, azúcar y canela, servida a punto de ebullición: “Vea, sírvame un hervidito para este frio, no sea malita”.

Pero lo que pasó el 14 de abril de 1920, es decir hace exactamente 100 años, pareciera no tener nombre ni antecedente: nevó en Ipiales. Creemos que lo mismo pasó en toda Obando, Túquerres y Carchi en Ecuador. Nuestros paisanos no soportaron el frio y buscaron dejar constancia de ello.

Y aquí viene entonces el cuento de marras. Uno de los principales poetas del sur occidente colombiano es Florentino Bustos Estupiñán (Ipiales, 1893-1971), fue él quien recogió la impresión que le causó a Montalvo el ver nubes verdes y empezar a llamar así a la ciudad, de tal manera que en 1924 funda el periódico “Nubes Verdes”. Ya antes había publicado sus poemas y ensayos en Colombia y Ecuador, y para 1920 publica en España, en el conocido Almanaque Hispanoamericano de la Casa Maucci de Barcelona, en donde aparecen dos hermosas fotos que recogen esa terrible nevada.

Se aprecia claramente en la foto la Plaza de La Independencia, llamada también 20 de Julio, en cuyo monumento central no aparece aún la estatua de La Libertad, sino una espadaña con un cóndor; además, se lee que es un día de invierno, ya que lo que se ve en el piso es la nieve acumulada después de la terrible nevada que azotó la región      ese día.

En esta foto se aprecia a varios pobladores con bolas de nieve en la mano, entre ellos al poeta Bustos, que aparece con largo abrigo; el piso cubierto de nieve en su totalidad. Se trata de la carrera 5ª, entre calles 9ª y 8ª, se alcanza a divisar al fondo la Capilla de Jesús Nazareno, destruida hace décadas.

Lo curioso del asunto es que la revista Cromos de Bogotá, fundada en 1916, registró también el hecho. Lastimosamente, por tiempos de Covid-19 obligados al confinamiento, -para algunos productivo y alentador frente al marasmo de la cotidianidad, entre ruido y bullicio-, no hemos podido cotejar la publicación original, es decir la de abril de 1920; sin embargo, gracias a la curiosidad que nos despierta las noticias de nuestro amado Nariño, en mi archivo personal encontré la revista Cromos de septiembre 5 de 2004, en cuya sección llamada En Sepia, reproducen la noticia     de 1920.

Como puede apreciarse, es la misma foto remitida por el poeta Bustos a España; esperamos que pase nuestra cuarentena y se nos permita salir, para cotejar la revista original y averiguar cómo llegó esta foto a la revista Cromos de Bogotá en 1920.

El texto en mención dice así:

“El día que cayó nieve en Ipiales. La noticia corrió rápido, a pesar de los precarios sistemas de comunicación de la época. “Cayó nieve en Ipiales”, decía la gente. Solo cuando llegó a la redacción de Cromos esta imagen, que daba cuenta del extraño fenómeno, se les dio crédito a los rumores y comentarios.

Aquel 14 de abril de 1920 hizo más frio que de costumbre en este pueblito ubicado a tres mil metros sobre el nivel del mar. Acostumbrados a las bajas temperaturas, los ipialeños se apuraron a dejar constancia gráfica del evento que pasaría a la historia de la que en algún momento fue bautizada por el sabio Alexander Von Humboldt como la Suiza de las Américas o el Tíbet de América. Hoy los expertos aseguran que la nevada se pudo haber ocasionado cuando los frentes fríos polares del sur subieron al continente pasando por Chile y se acercaron más de lo normal al sur de Colombia, ocasionando la disminución rápida de la temperatura a un valor igual o inferior al punto de congelación del agua: 0ºC. Tal vez, si ocurriera hoy, se la achacarían al cambio climático”.

Lo curioso es que a pesar de los “precarios sistemas de comunicación” la foto apareció en un medio escrito allende el Atlántico, es decir en España. Y efectivamente el poeta Bustos se constituye de esta manera en un pionero de la reportería gráfica de nuestro terruño. Por otra parte, recordar que A. von Humboldt visitó y se asombró con nuestro territorio, con sus montañas a las que llegó a considerar las más altas del mundo, debió salir de Pasto en razón a que se les dio a entender, a él y a Bonpland, que debían irse, ya que parece que su estadía les pareció muy costosa a los pastusos, según lo escribe él mismo en sus relatos. Pasó la navidad viajando y celebró el año nuevo, es decir el 1 de enero de 1802, en Ipiales. También en su viaje pudo ver la nieve: “El volcán Cumbal está conectado con el Chiles mediante un espinazo montañoso. Esa cuchilla es tan elevada que cuando cae mucha nieve, el Cumbal y el Chiles forman una cadena nevada ininterrumpida”, hoy solo cubiertas sus cimas esporádicamente, esta vez si gracias al calentamiento global, fruto de la industrialización desmedida y al uso voraz de hidrocarburos.

En esta acuarela de la Misión Corográfica, elaborada por Manuel María Paz en 1852, “Vista de los volcanes activos de Cumbal y Chiles, provincia de Túquerres”, se puede apreciar el paisaje que tanto asombró a Humboldt, con sus picos nevados.

No se sabe a ciencia cierta si lo escrito en Cromos es razonable para explicar esa baja de temperatura; pese a que en Colombia ya se realizaban anotaciones sobre el clima no hemos podido encontrar registros sobre el Sur. El impacto fue tal que la revista Credencial, en su línea de tiempo, anota para ese año: “Abril 14 fuerte e insólita nevada cubre Ipiales en el Departamento de Nariño.”

Por lo pronto, sigamos rememorando el frio de nuestra comarca, de nuestro territorio, desde donde las montañas se vierten generosas y regalan las cordilleras a la patria; de ese frio que nos ha hecho taciturnos, algo ensimismados, pero también afectivos y los mejores anfitriones que pueda encontrarse. ¡Achichay!

J. Mauricio Chaves-Bustos

Bogotá, en el Bosque Popular, a los 14 días del mes de abril de 2020.

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