Por: Javier Mauricio Villota Paz

El afán por tener una vida cada vez más cómoda nos ha llevado a explotar de manera indiscriminada nuestros recursos bióticos y abióticos, desgastando y contaminando el medio ambiente de múltiples formas ¿Se podría llegar a tener una vida más cómoda desde una economía sólida, una sociedad en armonía, sin comprometer nuestros recursos naturales?

La respuesta a la pregunta anterior es: desde luego que sí, se puede hacer a través del “Desarrollo Sostenible”, un concepto que aunque para muchas personas puede parecer nuevo, remonta sus antecedentes al año de 1972 con la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), un hecho que marcó el inicio de la búsqueda por poner todo lo relacionado con el medio ambiente en un lugar preponderante de la agenda internacional.

Para 1987, en el informe elaborado por distintas naciones para la ONU por una comisión encabezada por la doctora Harlem Brundtland (entonces primera ministra de Noruega) se utilizó por primera vez el término Desarrollo Sostenible, definiéndolo como aquel que “satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones”.

Posteriormente, en el Protocolo de Montreal de 1989 (que contó con la participación de 194 países) se estableció la prohibición del uso de sustancias como los CFCs (clorofluorocarburos) por ser responsables de acelerar el debilitamiento la capa de ozono. En la Cumbre de Río de Janeiro de 1992 se crea el Programa 21, orientado a poner en práctica el desarrollo sostenible. Luego vino el Protocolo de Kioto en 1997, donde se firmó un pacto para la disminución de los gases efecto invernadero (GEI).

En la cumbre de París del 2015 se logró un acuerdo histórico para combatir el cambio climático y se estableció una serie de objetivos que abarcan las tres dimensiones del Desarrollo Sostenible: el crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente. Se les denominó Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En la cumbre de París de 2015 se logró un acuerdo histórico para combatir el cambio climático, y se establecieron una serie de objetivos que abarcan las tres dimensiones del Desarrollo Sostenible: el crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente

Estos objetivos fueron aprobados y firmados por todos los estados miembros de las Naciones Unidas como parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en el cual se asumieron una serie de compromisos para alcanzar los objetivos en 15 años. El informe también hace énfasis en una de las mayores problemáticas en términos ambientales: el calentamiento global, cuyas consecuencias incluyen el aumento de la acidificación de los océanos, la erosión de las costas, condiciones meteorológicas extremas, desastres naturales más graves y frecuentes, la continuación de la degradación de los suelos, la pérdida de especies vitales y el colapso de ecosistemas, entre otros desastres naturales.

No adoptar los ODS provocaría una escasez alimentaria mundial, llevando al desplazamiento de hasta 140 millones de personas para el año 2050. Por estas razones se deben promover de inmediato medidas individuales y conjuntas que sean decisivas sobre el cumplimiento de estos 17 objetivos, para desacelerar los efectos negativos del desgaste de nuestros recursos.

El Informe Brundtland fue el primer intento de eliminar la confrontación entre desarrollo y sostenibilidad. Presentado en 1987 por la Comisión Mundial Para el Medio Ambiente y el Desarrollo de la ONU, encabezada por la doctora noruega Gro Harlem Brundtland (en esta imagen). Foto: Open Edition Tournals

Combatir el cambio climático requiere de acciones a escala global, incentivando prácticas como el uso de energías no contaminantes y la agricultura sostenible. Estas dinámicas ya se están promoviendo a través de acciones conjuntas y eventos como los “Premios Latinoamérica Verde”, que reúnen distintos emprendimientos enfocados a la conservación y preservación de los recursos naturales en los países de Latinoamérica, y que cada año busca destaca a los 500 mejores proyectos sociales y ambientales. Una empresa nariñense (Probionar) ocupó el segundo lugar en 2019 de esta premiación, dejando en alto el nombre del país

No adoptar los ODS provocaría una escasez alimentaria mundial, llevando al desplazamiento de hasta 140 millones de personas para el año 2050. Por estas razones se deben promover de inmediato medidas individuales y conjuntas, para lograr juntos el cumplimiento de estos 17 objetivos

Al definir los ODS se obtuvo a la vez un mensaje contundente: todas las problemáticas del planeta están estrechamente relacionadas con el desarrollo sostenible y encuentran solución en él, ya sean de tipo económico, social, y por supuesto, ambiental. El trabajo está en llevar este mensaje a todas las comunidades, para que puedan transformar su vida y actividades de manera que desde lo individual se aporte al bien propio y el común: un mundo que se renueva constantemente a través de proyectos que signifiquen desarrollo, pero sostenible.El término Desarrollo Sustentable se empleó por primera vez en 1987 en el libro Nuestro Futuro Común (Informe Bruntland).