Durante los días 23 y 24 de noviembre se realizó en Pasto el X Encuentro Internacional de Monogástricos “El cuy: base de la producción sostenible en la zona
altoandina de minifundio”.

Este evento, que contó con la participación de investigadores de Perú y de la Universidad de Nariño, fue organizado por el Departamento de Zootecnia del Alma Mater nariñense, tuvo como propósito rendir un homenaje a Albero Caycedo Vallejo (q.d.e.p.), quien fue profesor de la Universidad de Nariño desde 1975 y que dedicó su vida a la investigación de la especie cuyícula “en términos de productividad, con el fin de hacer del cuy una base fundamental de la alimentación y de la economía campesina”. Los paquetes tecnológicos que generó “fueron acogidos por productores no solamente en Departamento de Nariño sino también en otras regiones de Colombia y otros países como Ecuador, Perú Bolivia, Venezuela y Cuba. Esto le permitió proyectar a la Facultad de Zootecnia y a la Universidad de Nariño en Colombia              y en el exterior”.

El Ph.D. Carlos Solarte, quien en su conferencia se refirió al tema del mejoramiento genético al servicio de los recursos ancestrales, con respecto al encuentro internacional, manifestó a Voces de Nariño: “Este evento reviste una gran importancia desde el punto de vista técnico y científico por que se presentan los resultados producto de las investigaciones que hace la Universidad y otras instituciones. Además tiene un valor sentimental impresionante porque nos ha permitido recordar al maestro Alberto Caicedo Vallejo quien fue la persona que por muchos años lideró la actividad investigativa sobre el cuy, pensando en que puede ser éste un elemento importantísimo de bien estar social”.

Al ser preguntado acerca de las características de cuy como producto alimenticio y del papel que juega en la economía regional, el profesor Carlos Solarte expresó: “para una región como Nariño, el cuy tiene unas características preponderantes y únicas. El cuy puede constituirse en la fuente de proteína animal más asequible y de mejor calidad para el campesino de Nariño. Todos sabemos que nuestros campe sinos tienen una dieta desbalanceada, basada en carbohidratos sin proteínas, de tal suerte que por sus características de sabor y de composición nutricional muchos investigadores lo ven como una verdadera solución para el trópico alto de Nariño y desde el punto de vista económico también le ofrece posibilidades que no las tiene ninguna otra especie. En primer lugar, se puede convertir, además de una fuente de seguridad alimentaria, en fuente de ingresos para la familia campesina, de tal suerte que reúne características únicas que reafirman su valor e importancia en esta zona del país”.

“En buena medida, ahí están los frutos del trabajo del maestro Alberto Caicedo Vallejo, en la medida en que toda la tecnología que genera la investigación llega,
tiene que llegar al pequeño productor, al mediano productor, al productor grande. Aún subsisten algunas familias que tienen el sistema de crianza ancestral, pero también es cierto que cada día hay mayor preocupación por tecnificar las empresas cuyícolas y creo que la vinculación de los profesionales, la labor investigativa de la universidad va a contribuir con que esto se vuelva una verdadera industria de gran proyección. Al cuy se le atribuyen elementos mágicos, en cierta medida, por ejemplo se dice que cuando el cuy está triste alguien se va a enfermar, que cuando el cuy chilla alguien va a morir. Se lo ve en el Carnaval de Pasto. Es una figura que logra un altísimo grado de identidad en todos los sectores de la comunidad.

El papel que ha jugado el cuy en la cultura nariñense merece toda la atención de los sociólogos, de los antropólogos y de todos los profesionales que estudian el
comportamiento de la sociedad. Es un patrimonio que hay que cultivar, que hay que preservar. No sólo se trata de una fuente de proteínas sino como un elemento muy importante de la mitología y de las creencias populares de la región”, agregó al final el zootecnista Carlos Solarte.