El aprendizaje cooperativo utilizado como herramienta pedagógica, permite que cada uno de los estudiantes logre identificar aquellos talentos y habilidades propias que no había descubierto, al tiempo que reconoce y valora los de sus compañeros. Organizarse en equipos para los procesos de enseñanza-aprendizaje, estimula y exige potenciar la creatividad personal y grupal de los estudiantes.

El aprendizaje cooperativo que se realiza en el colegio San Francisco Javier, saca el máximo provecho a la unión de habilidades personales que se complementan con las de los otros. Se hace con grupos de cuatro alumnos, cada uno con una potencialidad diferente que ha sido previamente identificada por sus maestros, formando equipos heterogéneos en los que aquel alumno que más rápido capte las ideas, transmite en su propio lenguaje la información a sus compañeros, y ese otro que tiene habilidad especial para cierta labor, se ocupa de ella mientras lo demás complementan otras ”, así explica el funcionamiento de esta efectiva herramienta de pedagogía, Mónica Derazo, coordinadora de Innovación Pedagógica.

La cooperación materializa la intención del colegio por innovar los procesos de enseñanza desde una nueva mirada, en la que es el grupo como colectivo, el que alcanza las metas propuestas. Así, los estudiantes no solo son inteligentes o hábiles para realizar complejos análisis de los conocimientos, también se ven motivados para ser personas conscientes, competentes, compasivas, comprometidas y creativas. Estos equipos, tal como uno de fútbol o de baloncesto, en el que el resultado positivo es producto de la contribución de todos y cada uno de sus integrantes, trabajan para demostrar que la mejor manera de aprender es apoyándose unos a otros, y que las mejores lecciones académicas son esas que los llevan a ser mejores seres humanos.

Juan Camilo Viveros Villota, de cuarto grado, es uno de los muchos estudiantes que como integrante del colegio javeriano, ha vivido la experiencia del aprendizaje cooperativo: “Me gusta mucho la integración de las personas que hacen cada año, nos mezclan con diferentes estudiantes para tener convivencia con ellos, para tener más amigos. Cuando tenemos dificultades podemos preguntarle al compañero de equipo para que nos ayude, con el pasar del tiempo todos los equipos que yo he tenido han sido muy buenos y a todos los estudiantes les quiero agradecer porque hemos salido adelante brindándonos apoyo mutuamente” manifiesta con el entusiasmo propio de un alumno que siente a gusto con su colegio.

Con la nueva pedagogía se resalta en todos los ámbitos la importancia del trabajo en equipo, de conocer, aceptar y convivir con sus compañeros a través de la tolerancia, el respeto, la inclusión y la solidaridad. También se hacen conscientes de las potencialidades y retos de sí mismos y de los demás. La cooperación conlleva a la complementación de las habilidades propias con las de los otros, así como a solidarizarse con aquellos que tienen mayores dificultades para aprender ciertas cosas.

Para Oscar Coral, padre de una alumna del colegio y miembro de Asofamilia, la innovación le ha permitido evidenciar que “Dentro del colegio hay un compromiso entre niños, hay algo personal, hay una amistad, empatía y solidaridad que no tienen que ver con edades. He visto que ahora cuando hay confrontaciones por ejemplo, entre los niños de tercero y los de séptimo, van y se reúnen, dialogan entre ellos y solucionan el conflicto, no necesitan de que vaya el papá, la mamá o el profesor. Mi hija en este sentido se volvió totalmente independiente, ella dice: yo soy capaz de solucionar el problema”.

Tener los mismos objetivos, lleva a los grupos de aprendizaje cooperativo a solidarizarse con los retos y dificultades de los otros, buscando soluciones y estrategias para aprovechar oportunidades y superar desafíos. Jerónimo Velásquez Guevara de grado septimo manifiesta sentirse “cómodo y feliz con la nueva metodología luego de superar las dificultades del primer año de adaptación. Ya todo es más fácil, con los compañeros ya nos entendemos mejor. Yo venía muy acostumbrado de hacer todo individual, y peleaba con mis compañeros porque yo decía “si yo lo puedo hacer, ¿por qué no me dejan hacerlo?, pero ahora entiendo por qué en grupo el resultado               es mejor”.

De acuerdo a esta metodología, los maestros organizan los equipos de trabajo, integrando estudiantes con diferentes rendimientos e intereses, facilitando así, el desarrollo cognitivo al tener en cuenta diferentes puntos de vista. La razón para
organizar grupos de tan solo cuatro integrantes es que esto facilita visibilizar el
desempeño de cada uno y darle un mejor manejo a los conflictos que se puedan dar al interior del equipo. Cada integrante del grupo de Aprendizaje Cooperativo tiene un rol específico que cambia cada mes, de esta manera es coordinador, coordinador adjunto, secretario o responsable del material en algún momento. Así mismo, cada equipo cuenta con un cuaderno en el que se consignan los objetivos personales y grupales. Estos objetivos son evaluados y ajustados periódicamente en un espacio asignado para este fin dentro del horario escolar, con la participación de los acompañantes.

Esta iniciativa de enseñanza-aprendizaje, es el mejor ejemplo de cómo el crecimiento intelectual y personal es una construcción de grupo, tal como lo expresa Sara Sofía Vargas, alumna del javeriano: “Me ha gustado mucho la nueva metodología porque nos fomenta el trabajo en equipo que vamos a utilizar en toda nuestra vida, nos ayuda a fomentar el respeto, la tolerancia por el otro y saber que entre todos nos podemos complementar”.