El día 23 de abril se conmemora en Hispanoamérica el día del idioma, algunos puristas añoran los viejos giros gramaticales de los abuelos, aduciendo que entonces se hablaba mucho mejor; otros, menos sofisticados y más hijos de sus tiempos, postulan que el idioma es cambiante, que son muchos los dialectos que se hablan dentro de una misma lengua y que todos son válidos. Pero todos, casi que, sin excepción, rememoramos ese día la inmortal obra de don Miguel de Cervantes Saavedra, nada más ni nada menos que el Ingenioso Hidalgo, luego Caballero, Don Quijote de La Mancha (1605 – 1615).

No sobra recordar que el propio Cervantes quiso venir a tierras americanas, suplicando un puesto, lagarteando como diríamos ahora en puro colombiano, en estas tierras de la entonces Nueva Granada, puesto que le fue denegado. También es verdad sabida que en 1605 se despacharon algunos libros de la primera edición del Quijote a Cartagena de Indias, sin que llegaran a su destino, pareciendo lo más seguro que el galeón que los trasportaba naufragó.

Pese a lo anterior, pronto se hicieron populares sus personajes, Don Quijote y Sancho se pasearon por las calles de Pausa – Perú, en 1606, en la celebración de una de sus fiestas; y en 1621 aparecen en una fiesta de máscaras, organizada por el gremio de plateros en la ciudad de México. Nada raro que desde entonces dominaran el imaginario de ricos y plebeyos, de ilustrados y analfabetos, a tal punto que al decir quijotesco se califica el emprender una obra idealista, casi que inalcanzable, y Quijote a quien la emprende.

Desde entonces nos ha acompañado a todos. En Nariño, hasta hace poco, era normal ver en los hogares una talla de Don Quijote y Sancho, bien comprada en los talleres de San Antonio de Ibarra en Ecuador o, mucho mejor, las hermosas piezas recubiertas de barniz, elaboradas por artesanos pastusos.

En Pasto se fundó el periódico El Quijote en 1891. Juan Montalvo escribió el célebre libro “Los capítulos que se le olvidaron a Cervantes” en Ipiales, durante uno de sus destierros (1869; 1870-1876; 1879-1880), libro que le daría fama universal y por el cual se lo bautizó como “Cervantes americano”; pero esto no para ahí, en 1874 escribió una hoja volante donde Don Quijote, partiendo de Ipiales, llega a Pasto a disolver una revolución comunista, texto que lleva por título: “Informe que da el Presidente de la Comisión Coroneluda a sus Excelencias los individuos de la Real Sociedad de Pasto”, firmada, nada más ni nada menos que por El Caballero, Quijote y El Secretario, Sancho, una burla, desde luego, al sentimiento religioso de la llamada ciudad teológica.

En los tres primeros lustros del siglo XX, Guillermo Chaves Chaves, de Ipiales, conocido por ser el más férreo defensor del voto femenino, escribía un poema romántico publicado en El Idilio de la ciudad de Cali, donde exclamaba, perdidamente enamorado, invocando al ilustre manchego:

Y nada me amedranta, ningún brote

hará doblar mi juvenil cabeza;

y seguiré en tu busca a paso trote,

montado como el bravo don Quijote,

sobre el viejo rocín de la tristeza...  

Y el educador barbacoano Efraín Córdoba Albán, iniciaba sus oraciones invocando al buen caballero:

Oh, señor don Quijote, vuelve a nos

esos tus ojos que empañó la ira

y en medio de este caos da la voz

de embarazar el escudo. El mundo expira.

Y en sus momentos de éxtasis profundo, el poeta Florentino Bustos, cantor de las nubes verdes, transverberaba diciendo:

Caballero, cual otro manchego,

de la España escuchó su clarín;

fue de raza, fablar, idealista,

del Quijote en fogoso rocín!

Y los esposos Blanca Ortiz, de Tumaco, y Víctor Sánchez Montenegro, de Túquerres, recrean el amor y los celos con unos versos dialogados, de los cuales extraemos:

Tal vez… En ahondar el alma no me meto.

Equivocada a veces se busca un monigote;

y aunque mi amor un día con el otro se agote,

don Quijote contigo no formará un terceto.

....

¿Qué dices, don Quijote de la Mancha,

de tu fiel Dulcinea? Si la quieres,

no seas tan ingenuo. Sabes que «Ancha

es Castilla», y es justo que tú veas

de la Mancha el amor de otras mujeres,

¡No la mancha de ciertas dulcineas…!

Imposible no mencionar la Cofradía de Nuestro Buen Amo y Señor Don Quijote de La Mancha, que preside con lustrosa sazón y sobrada razón el cruceño Vicente Pérez Silva, recopilador de sonetos, historias, anécdotas y recreos quijotescos; en su haber están “Don Quijote en la Poesía Colombiana”, “Quijotes y Quijotadas”, “Soneto para Dulcinea”, entre muchos otros más.

Y ni que decir del andar de Don Quijote en el ensayo, baste mencionar al más pastuso de los pastusos, Ignacio Rodríguez Guerrero, que con el libro “Tipos Delincuentes del Quijote” se hizo acreedor al prestigioso premio quinquenal “Isidro Bonsoms”, otorgado en España.

Don Quijote y Sancho, Arte-Manos, barniz de Pasto.

Sería interminable este andar de Don Quijote en tierras nariñenses, pero como lo que se hereda no se hurta, y la rueda de la fortuna anda más lisa que una rueda de molino, y más vale un toma que dos te daré, este reciente 23 de abril nos  hemos sorprendido con una recreación quijotesca, a la que damos por bien recibida, como legado y como herencia de ese Quijote que sigue inspirando; reconocemos que se nos han adelantado, pues tenemos en ciernes nuestro Don Quijote a lo pastuso, que en este caso debe entenderse a lo nariñense; y como ya estoy más como Sancho que como Quijote, nuestro amigo, Luís Álvaro Piarpuzán Pismag, de Aldana, otrora Pastás, administrador público, nos ha sorprendido con esta maravillosa recreación, con lo cual queremos continuar la senda de nuestro ilustre caballero, que es de un lugar de La Mancha, es decir del mundo entero, y con la cual queremos cerrar esta nota, texto que es del siguiente tenor:

DON QUIJOTE Y SANCHO SI HUBIESEN VIVIDO EN NARIÑO

Érase una vez en tierras Pastusas

de abundantes choclos y lechuzas,

donde vivía un hombre de La Mancha,

acompañado de un Sancho Panza.

Un tipo berraco criado con arracachas,

que tenía 23 cuyes y un Rocinante,

y unos potreros en Túquerres y un ranchito,

y nunca dejaba aquel sonriente chunchito.

A veces enteleridos del frío salían para Ancuya,

en su caballo fino y su asno cargaban hasta cabuya,

otras veces de Sandoná sombreros y panela.

¡Ala, ve, Sancho! le grita Don Quijote:

- Hechale sudadero y albarda a Rocinante,

apurate y alancá tu asno que nos vamos a Tumaco,

Y eso sí, llevarás en el costalillo bastante aco.

No sin antes pasamos por Aldana,

y que nos presten a cada uno de a ruana,

porque tendremos que pasar por Guachucal,

y de ahísito nos vamos a la trucha de Cumbal.

¡Bueno Don Quijote! le dijo,

echando perrero al asno Sancho Panza,

pero descansamos un rato en Piedrancha,

Y nos tomamos un guarapo en el bello Ricaurte.

Que buenos chiros y alfeñiques encontraban,

al paso por el guayco la gota echaban,

¡Achichucas! gritaba Sancho llegando a Llorente,

mirando las palmeras miraban a Tumaco al frente.

Chulas y chulas de coco y chontaduro,

pescado y cocadas hallaban en el Morro,

y de una morena bien chusca se enamoraron,

y para Pasto en su Rocinante se la llevaron.

¡Achichay! gritó Sancho llegando a Ipiales,

vamos hijitos a Las Lajas dijo Don Quijote,

y con hambre Sancho se quedó en el Charco,

cachicando cuyes y bebiendo chicha en mates.

Muchas dulcineas a su paso encontraban,

lindas chiquillas que en los pueblos engalanaban,

de ojos negros, cafés, verdes y azules,

muchas historias estos dos galanes dejaban.

¡Ala, ve! le decía Don Quijote a Sancho

al Contadero nos vamos a ver los molinos,

pero no los de viento que esos son chuchingas,

pues allí solo hay los de moler trigo.

Y llegaron a tierras lejanas pasando ríos,

por la Cruz, Nariño, la Llanada y hasta El Encano,

buscando tesoros por Pupiales y Yacuanquer,

Y 64 historias tuvieron la dicha de conocer.

¡Ala ve! caballo, le gritó Don Quijote a Sancho,

Y si nos coge una pandemia ¿qué iremos hacer?

Le responde Sancho: ¡No se preocupe mi amo!,

Aquí le digo lo que vamos a comer:

Día 1: papas y caldo de librillo con repollo.

Día 2: cuy asado con papas y ají de maní.

Día 3: tostado y tortillas de callana con café.

Día 4: poliada con papa ratona.

Día 5: colada de plátano verde con empanadas de arroz.

Día 6: arniada con gallina runa

Día 7: guamanil de ollocos con ají del bravo.

Día 8: hornado con mote, lechuga y chicha.

Día 9: locro con ají de pepa de calabaza.

Día 10: leche fría y ocas amarillas bien dulces.

Día 11: papa amarilla frita con zungo y jugo de mora.

Día 12: trucha ahumada frita y jugo de tauso.

Día 13: locro de ollocos, con habas y choclos

Día 14: habas cocinadas con queso y ají.

Día 15: envueltos de chocho asados con agua panela.

Día 16: habas tostadas y café

Día 17: frito pastuso y papa roja

Día 18: caldo de arrancadas y guisado de ollocos.

Día 19: tamal de arroz y pellejo en hojas de achira y café con bastante leche.

Día 20: champús con bastantes hojas de arrayán.

Día21: chara con arracachas y habas

Día 22: Tasa de morocho con melcocha de Ricaurte

Y hoy 23: para un día como hoy, agua panela con quesillo al lado del fogón, para una buena lectura en la noche recordando el día del idioma.

¡Muy bien, mi chiquillo!

le dijo Don Quijote a Sancho Panza,

"No hay tierras más nobles y de cariño,

ni gentes más amables que las de mi Nariño"

Luís Álvaro Piarpuzán Pismag

Don Quijote y Sancho en carnaval de negros y blancos, Ipiales, 2006.

J. Mauricio Chaves-Bustos

Bogotá, en el Bosque Popular, a los 28 días del mes de abril de 2020.

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