En materia de turismo, Nariño tiene un gran potencial que vale la pena fortalecer
mediante la articulación público-privada bajo el liderazgo de la Gobernación. Los
hoteleros, representados por Cotelco, estamos listos y dispuestos a asumir este
desafío para que colombianos y extranjeros descubran este rincón único y
incomparable de nuestro país.
Hablar de Nariño es hablar de multiplicidad de verdes, de volcanes, de lagunas, de
un territorio Pacífico con mayúscula y con minúscula. Un despliegue de colores,
sabores y climas, de gente maravillosa y laboriosa, que ha hecho de su artesanía
una de las más bellas de Colombia.
Un departamento de enormes montañas, donde se bifurcan los imponentes Andes
para dar origen a volcanes, majestuosas lagunas, cañones profundos atravesados
por ríos majestuosos. Nariño es océano, es Amazonas, es romance en las bellas
playas de Bocagrande, las mismas que inspiraron al maestro Faustino Arias para
ubicar a los enamorados frente al mar bordando luceros al vaivén de una hamaca
en la playa de esta maravillosa isla de Tumaco a la cual acuden, seguramente
también atraídas por su belleza, las ballenas jorobadas para aparearse y tener allí
sus crías.

Nariño arranca emociones de lo profundo del alma; todo allí inspira recogimiento
ante la magnificencia de la naturaleza: cumbres escarpadas como los volcanes
Cumbal, Azufral y Chiles, algunos de ellos con bellas lagunas como la Bolsa,
Laguna Verde, Delpis y Laguna Negra enclavadas como esmeraldas en sus
gélidas cumbres, hacen de este departamento un territorio propicio para los
deportes náuticos, para la aventura, el trekking y el turismo de naturaleza. Ofrece
la posibilidad de hacer ecoturismo en el cañón del Juanambú, y la oportunidad de
disfrutar de termales en Tajumbina Pero también sus factores agroclimáticos han
favorecido el cultivo del café, denominado precisamente Nariño, con
características diferenciales de sabor y suavidad, que lo posicionan como uno de
los más representativos del café de Colombia.
Nariño es territorio de reservas naturales de la sociedad civil, donde la conciencia
ecológica de sus habitantes ha permitido preservar este maravilloso patrimonio
natural para solaz de quienes lo visitamos; allí es posible encontrar ofertas de
turismo comunitario que favorecen un contacto con la naturaleza respetuoso y
educativo. Sin duda las ofertas más representativas de este tipo de turismo se
encuentran alrededor de La Cocha que, con su isla La Corota, conforman este
santuario de la naturaleza, protegido por Parques Nacionales.
Nariño también es tradición y cultura. Sus maestros artesanos se han
especializado en el trabajo del tamo y del mopa mopa, produciendo piezas
artesanales de incomparable belleza que, de lejos, diferencian a este
departamento del resto de la oferta artesanal del país. El summum de esta
tradición artesanal se alcanza en el carnaval de Negros y Blancos, en el mes de
enero, declarado por la Unesco, patrimonio inmaterial de la humanidad.
Durante esta celebración, los artesanos fabrican fastuosas carrozas alegóricas a
diferentes situaciones de la vida, que recorren la Vía del Carnaval dejando sin
aliento a quienes hemos tenido la fortuna de presenciar su desfile. En los días
previos a este maravilloso evento, es posible visitar las casas de los artesanos
quienes, agrupados por familias, preparan sus monumentales figuras utilizando su
ingenio y creatividad. Este desfile cierra el carnaval, que ha estado precedido, en
días anteriores, por desfiles y comparsas, en una mezcla de juego e integración.
A Pasto, la capital, se le conoce como la Ciudad Sorpresa, precisamente porque
nadie se imagina que encontrará una ciudad vibrante, levantada en las faldas del
volcán Galeras, su rugiente guardián. Una de las pocas ciudades colombianas
donde el parque principal no está dedicado a Bolívar, sino a Antonio Nariño,
precursor de la Independencia, de quien toma su nombre el departamento; en
cuyo horizonte se perfilan las torres de las iglesias, muchas de ellas coloniales,
territorio de costumbres conservadoras y gente sencilla y hospitalaria.
Sin duda una de las iglesias más representativas de este departamento es el
santuario de Las Lajas, dedicado a Nuestra Señora de las Lajas, en el municipio
de Ipiales, descrita como un milagro de Dios en el abismo. Maravillosa

construcción que se yergue sobre el imponente cañón del río Guáitara, de estilo
neogótico, punto de peregrinación de miles de devotos marianos.
Como sus artesanías, la gastronomía nariñense también es única, enriqueciendo
así el gran acervo cultural de esta nación pluriétnica y pluricultural. El cuy, los
lapingachos, los herviditos y otro sinnúmero de preparaciones hacen de la
nariñense una cocina maravillosa y muy diferente a la del resto del país. Me
conmovió sobremanera descubrir que el cuy es el plato por excelencia de la
hospitalidad y la celebración: cuando un nariñense invita a alguien a comer cuy le
está expresando gratitud, aprecio y hospitalidad; si es entre ellos, es un plato para
celebrar acontecimientos de la vida social y familiar.