Carnaval de Negros y Blancos San Juan de Pasto 2019. Foto por: Jhon Alexander Rosero Paspur. 

 Hacer balance del Carnaval de Negros y Blancos de Pasto 2019, es entender que en lo personal, cada ciudadano carnavalero, cada actor institucional, tiene su manera
de ver, vivir y contar su experiencia. Sin embargo, los ejercicios colectivos e institucionales que se han adelantado hasta la fecha, permiten afirmar que la ciudad de Pasto le cumplió a su comunidad, al país y al mundo, como manifestación cultural que celebra 10 años desde cuando la Unesco lo reconoció e incluyó en la lista representativa de patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

En lo pertinente al componente estético y artístico del Carnaval, como se puede apreciar en esta edición especial de Voces de Nariño, los artistas se destacaron por la gran calidad de sus propuestas, como también los trabajos de logística y de contingencia que están presentes de manera institucional, de manera silenciosa
y coordinada, para que la ciudad haya disfrutado sin contratiempos de esta nueva versión de esta celebración. De ahí que en este ejercicio reflexivo, haremos una recopilación sobre las apuestas que se hicieron alrededor del juego que caracteriza al Carnaval de Negros y Blancos.Hay que reconocer los resultados positivos
que se han logrado desde el Carnaval 2018, cuando el ejecutivo municipal tomó la decisión de proteger su elemento central: el JUEGO, ese mismo que históricamente ha generado altos niveles de convivencia, de encuentro, de compartir. Hay que observar que el cosmético negro y blanco, como el talco, el confeti y la serpentina, fueron los elementos que permitieron en el pasado que las distintas generaciones de
carnavaleros que se dieron cita en las calles de la ciudad, disfrutaran de las bondades de una dinámica que genera felicidad en quienes lo comparten.

Carnaval de Negros y Blancos San Juan de Pasto 2019. Foto por: Jhon Alexander Rosero Paspur.

El decreto expedido por la alcaldía, es una medida responsable con el Carnaval. NO obedece sino a darle respuesta a la preocupación de la ciudadanía que en
los últimos años venía observando cómo la calidad del juego carnavalero venía en franco deterioro. Si bien cada año desde la institucionalidad se trabajaba en los
diferentes aspectos logísticos, de contingencia, artísticos, culturales y de gestión, para el buen desarrollo de cada versión, el juego no tenía responsable institucional, se hacía de manera espontánea. Cada familia desde el interior de cada hogar, preparaba a sus integrantes en lo que sería cada día dedicado a jugar.
Igualmente de manera espontánea, hace aproximadamente 35 años el mercado fue insertando elementos que le eran ajenos al juego: espuma contenida en aerosol y talcos preindustriales presentados en sacos de aproximadamente 10 kilos.

Con el paso del tiempo, no solo eran utilizados para jugar, sino para vulnerar la seguridad de las personas (léase, incapacitarlas momentáneamente para robarlas), así como también en su salud (afectación de ojos, vías respiratorias altas y problemas de alergia en la piel). El uso de estos elementos también tenía consecuencias ambientales, toda vez que los aerosoles afectan la capa de ozono. A esto hay que añadirle que la mezcla de estos elementos generaba una capa gruesa en las calles y plazas (costra) que solo desaparecía luego de algunos meses. Además de lo anterior, su uso indiscriminado en la senda no permitía que el público apreciara, disfrutara ni valorara el maravilloso trabajo estético que los artistas preparaban durante meses para enriquecer y darle mayor lustre al Carnaval. Haber restringido estos elementos ha contribuido de manera evidente, a mejorar las condiciones de seguridad, de salud de los hombres y mujeres carnavaleros, como al medio ambiente. Así mismo, ha permitido los procesos de disfrute, de valoración y
de protección del trabajo de los artistas del carnaval. En pleno Siglo XXI, es importante destacar que una manifestación cultural de las calidades que posee el
Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, esté en permanente diálogo con las diferentes dimensiones del desarrollo humano. En este caso, con las dimensiones de lo social, de lo ambiental y de la seguridad. Esta iniciativa ha contado con el concurso de amplios sectores de la comunidad. Sin embargo, hay personas que han manifestado malestar por las decisiones tomadas.

Como todo proceso social, es necesario fortalecer espacios pedagógicos para que haya comprensión de los niveles de corresponsabilidad social en la protección del carnaval como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Cuando la Unesco hizo este reconocimiento al Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, entre otras razones, lo hizo por los beneficios sociales que genera el juego que lo caracteriza. Sin embargo, más allá de recursos económicos, le puso a Pasto varios retos, fundamentalmente, el que se pueda ir fortaleciendo esta significativa e importante manifestación cultural que es hoy de la humanidad. Esto se traduce en tomar medidas que permitan que se vayan superando las dificultades que en el día a día, en el año a año, se puedan ir presentando. Como Voces de Nariño seguiremos acompañando estos procesos.