Por: Diana Díaz Terán.

Emprender es como una montaña rusa, cuando parece que no vas a dejar de subir, ya haz empezado a caer y en menos de lo que piensas, debes tomar aire y volver. Las ideas no valen nada, lo que vale es la ejecución.

Hace algunos años, cuando hablaba de mi carrera profesional, todos opinaban que no debía quedarme en esta ciudad, incluso en este continente, pues acá debería colocarme un puesto de reparación de electrodomésticos. Pero dentro de mí, sentía que en Pasto sí podía crear mi futuro, que no importaba lo que dijeran los demás, estaba resuelta a demostrarlo. Fue así como decidimos con mi socio Francisco Hernández, empezar a buscar caminos para generar desarrollo en la región, para dar a conocer el talento que existe en los pastusos.

Un día caminábamos por la universidad y observamos un cartel que promocionaba becas y debíamos anotar un número para llamar, no teníamos dónde apuntar la información, ahí surgió nuestra primera idea. ¿Para qué anotar, si podíamos enviarla directamente al celular?; el paso a seguir con nuestra “Gran Idea”, fue concursar en el Fondo Emprender, pues sabíamos que solos y sin plata no lo íbamos a lograr; no teníamos ni la mas mínima idea de hacer planes de negocio, así que nos colocamos en la tarea de averiguar e investigar. Nos presentamos en 2010 y ganamos, no nos habíamos graduado y alguien ya confiaba en nuestra idea, tanto como para colocar capital semilla.

Felices con nuestro primer logro empezamos a trabajar, creamos la empresa BLUESHARE S.A.S., decidimos hacer kioscos táctiles donde las personas se acercarían a buscar información y la descargarían al celular, nosotros venderíamos espacios en nuestra red comercial. Todo parecía tan novedoso, que no faltaba mucho para empezar a vender, iniciamos ubicando los puntos en lugares estratégicos y ahí comenzaron los tropiezos. Algunos centros comerciales no querían tener los puntos, y cuando estaban instalados, la gente no quería pautar, muchos de los empresarios decían, “yo ya tengo mis clientes, no necesito publicidad”, parecía que el viejo dicho de “el que no muestra, no vende” no era muy popular en nuestra ciudad. Decidimos transformar el producto conforme íbamos mirando la actitud del mercado, hasta que encontramos nuestro primer negocio. Un año pasó para encontrar solución a esa barrera del mercado y mientras tanto, se agotaban los recursos y los impuestos no esperaban. Seguimos ofertando nuestro producto y parecía que nadie estaba interesado en comprar, empezábamos a creer que Pasto tal vez no era el lugar donde debíamos estar. Debías transformar nuestra empresa y MTECH Medellín 2012 fue la solución, era apasionante la idea de participar, así que decidimos invertir lo poco que nos quedaba en ir, así que buscamos hospedaje en casa de amigos y nos fuimos decididos a cambiar nuestro rumbo. Conocimos emprendedores de Colombia, empresarios, mentores, entidades de apoyo, una cantidad increíble de contactos que nos dieron fuerza y que nos contaron que ellos también habían y estaban pasando por lo mismo; que no era nada fácil emprender, que era un estilo de vida diferente, donde te sientes como en una montaña rusa, cuando parece que no vas a dejar de subir, ya haz empezado a caer y en menos de lo que piensas, debes tomar aire y volver. Entendimos lo importante que era el apoyo, que estar solos no era lo correcto, que existían miles de entidades dispuestas a ayudar, como Ciudad e, Ruta N, Tecnoparque, Créame, MinTIC, laboratorio c3+d, que cada una podía entregarte una cantidad de información valiosa y lo mejor, de manera gratuita. Además, nos parecía extraño que llegara la gente, se presentara y empezara a hablar de su idea, y nosotros ¿íbamos a hacer eso mismo? Jamás nos copiarían la idea. Una gran lección recibimos, las ideas no valen nada, lo que vale es la ejecución, si tiene  una idea compártala y mire cuál es la opinión de los demás, no piense que se la van a copiar. En este evento conocimos a Javier Moreno, oriundo de Bogotá, y Junto a Carlos Pineda y Jonathan Araque de Bucaramanga, nos comentaron acerca de una idea que tenían, y casualmente tenía que ver con lo que nos apasionaba, conectar a empresas y clientes mediante pantallas; así que con el nuevo equipo, después del evento, cada uno en su ciudad, empezamos a materializar la idea. Luego, en Agosto de 2012, nació Komuni.co, la plataforma de Señalización Digital que permite interactuar con redes sociales. Nos apasionaba la idea de hacer que Komuni.co salga a la luz.

No existe orgullo más grande que decir, es un proyecto que nació en Pasto. Demostrar que sí se puede, que no hay que tener miedo, que no estamos solos, que tenemos el apoyo de nuestra familia, de entidades que incentivan el emprendimiento, incluso a nivel mundial.

Transcurrió el tiempo y en enero de 2013 se dio una gran oportunidad, ganamos un lugar en Apps.co, un programa del MinTIC para fortalecer emprendimientos de base tecnológica o startups, bajo la asesoría de Bob Dorf, un norteamericano retirado, con mucho conocimiento, quien no se salvó de probar cuy de chocolate. Este programa cambió totalmente nuestra percepción, entendimos que el verdadero éxito está en saber lo que quiere el cliente, lo que en verdad necesita, esta fue otra de las lecciones más grandes, “sal del edificio y pregunta”, gracias a ello transformamos nuestra empresa ahora ya teníamos un producto que la gente necesitaba (Komuni.co Interconecta pantallas publicitarias e informativas para lograr una fácil actualización de la información y en tiempo real, tan fácil como subir una foto en Facebook, no tiene pantallas en su empresa? No es problema, convertimos televisores convencionales en canales de comunicación con sus usuarios), quedamos entre los 16 mejores emprendimientos tecnológicos de Colombia escogidos de 533, por la academia Wayra de Telefónica, y entre los cinco mejores según la aceleradora española Business Booster y nosotros, los de la idea loca, que parecía que no funcionaria, estaríamos ahí presentes, y lo más gratificante, decíamos con orgullo que habíamos llegado desde la ciudad sorpresa. Pero sabíamos que la mayor recompensa sería la aceptación del mercado, y fue así como en Mayo empezamos a generar ventas en Pasto, Bogotá, Bucaramanga y Medellín, e incluso nos buscan desde USA y Holanda. No existe orgullo más grande que decir, es un proyecto que nació en Pasto. Demostrar que sí se puede, que no hay que tener miedo, que no estamos solos, que tenemos el apoyo de nuestra familia, de entidades que incentivan el emprendimiento, incluso a nivel mundial. Lo único que se debe pensar al levantarse es: lo que estoy haciendo me hace feliz; si no lo es, entonces no hay porque preocuparse. Solo encuentra lo que te apasiona y enseguida empieza a buscar ayuda.

                                             Monitorear bebes

Whelmo es un producto diseñado por una señorita bogotana y tres pastusos! En su desarrollo trabajaron Adriana Ascencio bogotana Ingeniería Electrónica e Ingeniera Eléctrica de la Universidad de los Andes, estudiante de la maestría en Ingeniería Electrónica de la Universidad de los Andes, David Santacruz pastuso Diseñador Industrial de la Universidad de Nariño, John Jairo Martínez pastuso egresado de Ingeniería Electrónica de la Universidad de Nariño estudiante de maestría en
Ingeniería de Sistemas de la Universidad de los Andes y Edgar Unigarro también pastuso egresado de Ingeniería Electrónica la Universidad de Nariño y actualmente estudiante de doctorado en ingeniería en la Universidad de los Andes. Whelmo es un brazalete para monitorear bebes que es capaz de medir señales vitales como ritmo cardiaco y concentración de oxígeno en la sangre. Este dispositivo se conecta con Smartphones y le permite a los papás saber la condición de su bebé en todo momento, también se pueden programar alertas en caso de que algo le pase al bebé, como llamar a un servicio de emergencias o a los padres. A este nuevo producto se le otorgó el primer puesto en la convocatoria de innovación Desafío Intel Colombia 2013, como premio, los desarrolladores tienen acceso al Bootcamp en Sillicon Valley.